boletin-de-noticias¡SUSCRÍBETE AQUÍ Y RECIBE
EL BOLETÍN DIARIO EN TU CORREO!

  • Noticias
  • Eventos
  • Campañas
  • Blogs y más

NOTICIAS DE HOY

¿Impacta la participación social para que los jóvenes permanezcan en la escuela? | Opinión

Reduca | Laura Ramírez | 20.septiembre.2016

Son muchos los factores que hacen que un joven no pueda seguir asistiendo a la escuela. La pobreza es uno de ellos porque muchas veces obliga a los estudiantes a reemplazarla por una actividad remunerada. Las actividades domésticas también influyen en que los jóvenes tengan que abandonar sus estudios, especialmente en el caso de las mujeres que frecuentemente deben cuidar hermanos menores o colaborar con las labores del hogar. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID, 2016) reporta que 21% de los jóvenes que abandonan la escuela en Latinoamérica lo hacen por problemas de dinero, mientras que 16% lo hacen por obligaciones en el hogar.

Sin embargo, éstas no son las únicas causas que llevan a una persona a tomar la decisión de dejar la escuela. En esta oportunidad presentamos una arista menos estudiada, pero que puede influir para lograr mayores niveles de permanencia escolar: La participación social y su impacto en el derecho a aprender de las niñas, los niños y los jóvenes latinoamericanos.

¿Para qué participar?

La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) propone en sus metas educativas para 2021 que es necesario “elevar la participación de los diferentes sectores sociales y su coordinación en proyectos educativos: familias, universidades y organizaciones públicas y privadas, sobre todo de aquellas relacionadas con servicios de salud y promoción del desarrollo económico, social y cultural” (OEI, 2014). 

También varios países de la región han incluido en sus leyes educativas apartados para lograr mayor participación de las familias y la sociedad en el proceso educativo. Tal es el caso de México que la incluyó en la Ley General de Educación desde 1993. Chile contempla en su legislación los consejos escolares, centros de estudiantes y centros de apoderados, y actualmente está a la espera de la aprobación del senado de una ley sobre nueva educación pública que busca que los consejos se fortalezcan y funcionen mejor al momento de implementar las políticas públicas. Asimismo, Brasil incluye una meta específica en su Plan Nacional de Educación sobre gestión democrática.

No basta con plasmar en la legislación mecanismos de participación si no se tiene claro para qué sirve la participación social en la escuela. Save the Children (2013) afirma en su reporte titulado “The Right to Learn” (El Derecho a Aprender) que la participación es una condición fundamental para que el derecho de todas las niñas, los niños y los jóvenes sea una realidad porque, al detonar la presencia de todos los actores en la educación, se pueden mejorar las condiciones necesarias para que la escuela funcione adecuadamente, además de reforzar el principio democrático de la educación. En el reporte se analizan varios casos donde la participación de la comunidad ha influido positivamente en la mejora de los resultados académicos. Allí se afirma:  

La falla de muchas escuelas para proveer educación de calidad y resultados adecuados de aprendizaje para todos los niños no es un asunto de salas de reuniones o de conferencias internacionales. Es un asunto que afecta la vida de millones de niños y padres alrededor del mundo cada día. Y es un asunto donde ellos tienen algo que decir. (Save de Children, 2013: 9; traducción propia del inglés)

Entonces, es posible decir que la primera razón para pugnar por mayor y mejor participación es porque es el derecho de todos los actores involucrados. Son ellos los que se enfrentan a los problemas escolares cada día, y son ellos los que sufren las consecuencias de las limitaciones del sistema educativo.

En segundo lugar, se ha visto que los padres de familia son capaces de detonar mecanismos para lograr que los maestros asistan a la escuela regularmente, se preocupan por lograr escuelas mejor equipadas, y tienen un impacto positivo cuando se interesan por el logro académico de sus hijos (Save de Children, 2013). Esto en sí mismo no mejora el aprendizaje, pero sí puede influir para que la escuela se torne un espacio con condiciones idóneas para lograrlo. 

En tercera medida, la escuela debe ser un espacio de formación ciudadana para niños y jóvenes. La democracia no se enseña en una clase; se vive en la cotidianidad y cuando se tienen espacios escolares abiertos al diálogo y a la búsqueda conjunta de soluciones. Cuando los estudiantes viven ese ambiente, contribuye a formar ciudadanos interesados por trabajar en equipo para lograr mejoras en los asuntos que les interesan.

¿Cuál es la relación de la participación social con el abandono escolar?

La escuela actual no responde a las necesidades de los jóvenes. Esto hace que muchos estudiantes decidan abandonar sus estudios y no terminar su preparación académica.  ¿Qué pasaría si la escuela escuchara lo que estudiantes y padres tienen que decir sobre la educación? 

Los jóvenes dicen no sentirse escuchados en las escuelas; sus intereses, sus expectativas y su visión del mundo no se ven representados. Esto hace que no vean el espacio escolar como un lugar para desarrollarse plenamente (Ramírez, 2015). 

Por otra parte, los resultados académicos de los jóvenes latinoamericanos están por debajo de los países con mayores índices de desarrollo. De acuerdo con el Programa para la Evaluación Internacional de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés) 2012, los países con menor logro en matemáticas son Chile, Uruguay, Brasil, México, Jordania y Colombia: 5 de 6 son latinoamericanos, y todos están muy por debajo del promedio de la OCDE.

Además, los padres de familia enfrentan problemas para ser parte de la comunidad educativa:  no siempre cuentan con la información necesaria sobre la educación de sus hijos además de que creen que no pueden exigir una mejor educación pública por no pagarla (Save the Children, 2013).

Se requieren entonces espacios de participación social donde la escuela sea pública en el sentido amplio de la palabra: de todos y donde todos sean escuchados para buscar soluciones que favorezcan el aprendizaje; donde la comunidad trabaje para que los estudiantes se sientan parte importante de la escuela y puedan hablar sobre lo que consideran pertinente y relevante para su formación personal, académica y ciudadana; donde los padres de familia se involucren en los procesos de aprendizaje; y donde el diálogo sea la base para la toma de decisiones. Es posible que un espacio así sea lo que los estudiantes buscan para permanecer allí y lograr trayectorias completas y exitosas.

Compartir