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NOTICIAS DE HOY

Derribando aviadores | Opinión

Excélsior | Pascal Beltrán Del Río | 28.enero.2016

El doctor Luis Ignacio Sánchez Gómez, administrador federal de Servicios Educativos en el Distrito Federal, ha trabajado en esa posición con cinco titulares de la SEP. Comenzó con Josefina Vázquez Mota, siguió con Alonso Lujambio y José Ángel Córdova Villalobos. Sobrevivió a la alternancia en Los Pinos, así como a la caída de Elba Esther Gordillo y al cambio de Emilio Chuayffet por Aurelio Nuño.

Todos esos secretarios han tenido el tino de no tocar la cabeza de la dependencia con la cual la SEP tutela la educación básica en el DF, el único lugar del país donde tiene injerencia directa.

El órgano, creado con la descentralización educativa de 1992, ha cambiado tres veces de nombre. Primero fue coordinación general, luego subsecretaría y, desde 2005, recibió su nombre actual, de sigla impronunciable (AFSEDF), y se convirtió en órgano desconcentrado con autonomía técnica y de gestión.

Quizá eso abrigó a la AFSEDF de los vaivenes políticos y permitió la realización de un trabajo técnico que hoy está dando frutos y sirve de ejemplo de lo que puede lograr la Reforma Educativa: poner orden en las escuelas.

El plan Escuela Al Centro develado el lunes por el secretario Aurelio Nuño es el primer esfuerzo nacional en años por terminar con el desorden y privilegios en la nómina de la secretaría, la más abultada del gobierno federal.

El plan, cuya intención es ordenar el otorgamiento de los servicios educativos desde la base, es decir, desde la escuela, se fincó en buena medida en lo que se ha venido realizado en la capital del país, donde desde hace seis años se ha estado revirtiendo un caos que tiene décadas.

“Comenzamos hace seis años, pero es poco lo que podíamos hacer antes de la Reforma Educativa”, me dice Sánchez Gómez, quien es sociólogo por la Universidad Iberoamericana y obtuvo un doctorado en la Universidad Complutense de Madrid.

La reforma –relata– permitió acelerar el trabajo y hoy 70% de las cuatro mil 200 escuelas de educación básica en la Ciudad de México ya tiene plantilla renovada, nombrada a partir de una reingeniería de la nómina.

¿Qué se hizo en el DF, que ahora se quiere replicar en el resto de la República?

Sencillo: acabar con las plazas de aviadores y reorientar productivamente ese gasto, así como poner a dar clases a profesores que, por castigo o privilegio indebido, han estado en la estructura administrativa de la SEP.

“Algunos de ellos, poniendo sellos”, apunta el secretario Nuño.

Una colaboradora de Sánchez Gómez, que encabezaba el censo de maestros en la capital, llevó las conclusiones a su escritorio:

—Doctor, no encuentro a mil 50 maestros.

—¿Cómo que no los encuentra? ¿Y cómo cobran su salario?

—Se les deposita.

—Pues que a partir de la próxima quincena vengan todos a cobrar a mi oficina.

Sólo tres se presentaron. Y así, “de un plumazo eliminamos mil 47 plazas de aviadores”, relata el funcionario.

Una revisión mayor encontró una partida de profesores destinada a otras dependencias, entre ellas, la Secretaría de la Defensa Nacional.

En ésta había un caso raro: una profesora incrustada en el equipo de trabajo de un general del Ejército. Cuando se indagó más, resultó que, vía la nómina de la SEP, el contribuyente mexicano pagaba el salario de la amante del militar. El general protestó, pero el horror administrativo fue remediado.

Ahora hay que hacer lo mismo a nivel nacional. Poner a los maestros a enseñar y a los supervisores a estar pendientes de las necesidades de las escuelas.

Por cierto, éstos son 16 mil en todo el país, en promedio uno por cada diez escuelas. Nuño dice que deberían ser máximo uno por cada ocho.

La pregunta que muchos se hacen es de dónde saldrán los recursos para dotar a cada escuela de una nueva plantilla docente, con un subdirector académico y otro encargado de lo administrativo.

“No vamos a gastar más”, me asegura Nuño. “Vamos a optimizar los recursos, dignificar a los maestros y poner a la escuela en el centro del esfuerzo educativo del país”.

Para la Ciudad de México, eso ha valido estar en los primeros lugares de aprovechamiento a nivel nacional.

 

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