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NOTICIAS DE HOY

Evitan venta de drogas y reportan a maestros faltistas, así participan alumnos en secundarias de México

Animal Político | 28.enero.2016

En una secundaria de Durango, los estudiantes consiguieron que uno de sus compañeros ya no vendiera drogas dentro de la escuela. ¿Cómo lo lograron? “le dijimos que le íbamos a decir a los maestros”, relatan los alumnos. En otra escuela de la Ciudad de México, los alumnos se quejaron ante la directora porque su maestro de historia, “que dizque es abogado”, faltaba mucho y no les daba clase. “Nada más nos deja estar copiando en el libro y no nos enseñaba nada. Me cae mal”, dice un estudiante.

Imagen 7[Fuente: Animal Político]

Consiguieron que la directora levantara una queja en contra del maestro porque faltó más de un bimestre. Después “sí nos dio clase bien unos días, pero luego volvió a faltar”, comenta otro joven.

Estos son ejemplos del estudio “Actitudes democráticas para la participación social en jóvenes de secundarias generales en Chiapas, Durango y la Ciudad de México”, elaborado por el investigador de la Universidad Autónoma de Querétaro, Pedro Flores Crespo, quien concluye que los jóvenes son capaces de detectar sus problemas, quejarse, proponer soluciones y actuar.

La investigación incluyó trabajo de campo en 27 secundarias, de Chiapas, Durango y la Ciudad de México, donde realizó grupos focales con estudiantes, maestros y padres de familia, para analizar las actitudes democráticas que presentan los jóvenes de escuelas secundarias generales, que “son la base para generar condiciones participativas”, que pueden alcanzar como adultos.

La idea de que los jóvenes son apáticos no es cierta, “tal vez son los adultos quienes no están entendiendo las nuevas dinámicas de los jóvenes”, dice Pedro Flores Crespo en entrevista con Animal Político.

Por ejemplo, los alumnos de secundaria de Durango evitaron la venta de drogas dentro de la escuela, reconocieron que su compañero lo seguía haciendo fuera del plantel. Eso demuestra que, “lo poco logrado vino de una iniciativa de los jóvenes y no de las autoridades escolares o incluso judiciales”, afirma el investigador.

En otra secundaria de Durango, el director propuso el programa de “autorregulación”, que fue bien recibido para los estudiantes, porque, según dijeron, les sirvió para “podernos controlar en nuestras acciones del futuro y no estar de “dime qué debo hacer” y entender a asumir la “responsabilidad de nuestros propios actos”.

El hecho de que los jóvenes sean conscientes de su responsabilidad y que un director haya ideado un programa de autorregulación, hace pensar en la necesidad de ligar tales actitudes con la política de participación en las escuelas.

La violencia, el mal común

Otro descubrimiento es que en la mayoría de las 27 escuelas se encontró que la manera más frecuente de resolver los conflictos es a golpes. “Si tú te quieres ganar el respeto tienes que saber golpear a cualquiera que se te ponga enfrente, tienes que darte a respetar no por tu inteligencia, por lo que tu sabes sino por la fuerza”, explicó un joven de Chiapas.

Esta situación corrobora los datos de la Encuesta Talis, realizada en 34 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y que ubicó a México como el país con mayor porcentaje de vandalismo y robo (13.2%) así como el país con mayor porcentaje de agresión física con violencia entre estudiantes con el (10.8%).

Según el estudio de Flores Crespo, los adultos no tiene buenas prácticas para enfrentar el problema, sobre todo cuando un estudiante acude a los maestros para acusar al agresor.

“Es preocupante que los maestros lo felicitan por no caer en provocación, pero no le dan herramientas para ayudar a solucionar el conflicto de raíz. El director, por su parte, si hace el intento de hablar con el golpeador, pero al final, en vez de mostrarle otras opciones pacíficas lo suspende lo cual no necesariamente le va a enseñar a ya no hacerlo”, afirma el estudio.

La democracia desde la escuela

Los jóvenes creen en la participación social y la entienden incluso como una fuerza motora para cambiar la sociedad. Sin embargo, los adultos no abonan en la construcción de las actitudes democráticas.

La percepción que los directores, maestros y padres de familia tienen sobre los jóvenes es un factor que impide el surgimiento de mayores competencias democráticas, porque consideran que los estudiantes no se interesan por nada, son apáticos ante la realidad en la que viven y “sólo les interesa irse de fiesta”.

Aunque no sea así, esta percepción “impide concebir a los jóvenes como iguales lo que, a su vez, lleva a menospreciarlos y dejarlos de lado y en esas condiciones no se puede llevar a cabo una participación social”. Es decir, la escuela sigue funcionando en una estructura vertical que poco abona para que todos los actores tengan voz y sean tomados en cuenta.

No se trata de acabar con la autoridad, sino de generar formas menos autoritarias donde todos los individuos sean vistos como iguales, argumenta el estudio.

 

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