Brechas y Oportunidades

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 01 Diciembre 2010. Publicado en Blog de Mexicanos Primero, David Calderón - Blog | Vistas del artículo: 4040

El sentido de la educación pública es favorecer la igualdad de oportunidades en la vida. Un sistema segmentado, en el que se instruyera a cada estamento para ocupar un lugar predeterminado, sería una gran derrota histórica, desertar de una aspiración de justicia. Si el peso del contexto prevalece sobre la intervención educativa, la escuela deja de funcionar como ecualizador social. Al tener cada niña y niño el mismo derecho, se exige concentrar el esfuerzo social para que  el desarrollo de capacidades signifique igualdad de oportunidades.

Oportunidades es un modelo de atención compensatoria a través de la entrega de transferencias condicionadas, de los más estudiados y replicados en el mundo. Pero, de un tiempo a esta parte, el ciclo de beneficios que  se planteó en Oportunidades parece haber llegado a un tope: una barrera que no se supera sólo con el incentivo económico.

De los cinco principales indicadores de resultado de Oportunidades, cuatro están referidos a Educación: a) que los becarios alcancen más años de escolaridad que sus padres, b) que los beneficiarios se gradúen a los 15 años de secundaria; c) que las becarias que pasan a bachillerato sean una fracción grande con respecto del global nacional de mujeres; d) que el 60% de becarios de secundaria pasan a bachillerato. ¿Resultados? Sólo en el primero hay avance considerable (tres años más que los padres); en los demás no se lleva el avance previsto o hay caída con respecto de los años pasados. 

La Evaluación de Desempeño 2009-2010 de Oportunidades reconoce que el componente educativo es el más problemático del programa: A pesar de los buenos resultados, se observa que algunos indicadores en el área educativa no muestran mejoría en los últimos 2 o 3 años, que conviene revisar con detenimiento. Particularmente se recomienda profundizar en el análisis del porcentaje de becarias en educación media superior, que si bien sigue siendo favorable entre la población beneficiaria, muestra una caída importante en 2009; otro dato que se sugiere investigar con más detalle es la tasa de terminación de becarios en la educación básica, que se ha mantenido estable en alrededor de 69% en los últimos tres años. (CONEVAL, 2010:18)

Otro dato: los exbecarios de bachillerato que pasan a Jóvenes con Oportunidades (es decir, a becas para estudios universitarios) cayó en 2009 al 49%, cuando ya se traía más de 70% en los tres años consecutivos anteriores.

Esos déficits -justo en las etapas culminantes, en las que se quiere devolverle ya la conducción de su vida sin estar condicionado al incentivo monetario inmediato- pueden indicar que el joven y su familia consideran que la escuela se queda corta para cumplir lo que ofrece.

Los datos de Oportunidades son una evaluación indirecta para el Sistema Educativo. ¿Por qué el joven o su familia prefieren perderse el estímulo? ¿Será que las escuelas más cercanas son desagradables, violentas o discriminatorias? ¿Es una especie de protesta contra lo que pudiera parecerle al becario como pérdida de tiempo? Las propias autoridades educativas no han aportado evidencias: ¿la beca está relacionada con mejores niveles de logro en condiciones iguales?

La transferencia económica originalmente era un puenteo instrumental para acercarse a la fuente principal de condiciones de equidad, es decir, la escuela. Pero hoy pareciera ir en sentido inverso: tal vez la escuela es mal tolerada como un requisito para acceder al recurso del cheque. No se ligan procesos (beca) con resultados (aprendizaje e independencia).

La  oferta de la escuela puede ser mediocre o francamente inequitativa, pero no hay  incentivos a cambiar porque no hay presión social organizada y sistemática. La presión crítica y leal puede ser construida por los políticos, airadamente, como urgencias desubicadas, demandas sin suficiente conocimiento. Pedir enfáticamente cambio educativo en México, para los actores tradicionales, se ve como ataque personal, agenda oculta o se desestima con algún otro expediente. La ignorancia no culpable y la complacencia —esa ya no tan inocente— favorece una “invisibilidad” de las brechas: ya nos acostumbramos a verlas como algo normal, imbatible, objeto, si acaso, de resignación.

Sin educación de calidad, los enormes esfuerzos técnicos, económicos y de compromiso de extraordinarios funcionarios que se dan en Oportunidades no alcanzan a cerrar las brechas con suficiencia. Sin educación de calidad, el gran esfuerzo de Oportunidades está en riesgo.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
Conoce mi trayectoria.

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