Cine, educación y conciencia ciudadana

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 19 Octubre 2011. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4308

 El cine tiene un lugar destacado en la construcción de la conciencia colectiva, o en la falta de ella. Sigue siendo imbatible su capacidad de “meternos” a la imagen en movimiento, por el sencillo artificio de la obscuridad de la sala. Por ello, puede convertirse –si hay oficio de contar y si hay mensaje sólido- en una importante herramienta de cambio en la cultura cívica

Como ocurre con cualquier medio, su formato admite desde el entretenimiento más banal y reproductor de estereotipos hasta los panfletos más aburridos y sesgados. Pero también aflora un gran macizo de obras sólidas, memorables y comprometedoras en el mejor sentido de la palabra. El cine y la educación se han relacionado casi desde los orígenes: pedagogos atentos a su tiempo –que, como en toda época, desoyeron las lamentaciones acerca del fin del libro, el hundimiento de la cultura, y la letanía ya sabida- rápidamente vieron su potencial para proponer el debate y también como una ventana al mundo, que podía despertar la imaginación, la curiosidad y la creatividad. Primero a escondidas y después abiertamente acompañaron a sus alumnos al cine, o llevaron el cine a la escuela.

El potencial educativo del cine fue retomado por los sistemas oficiales, que de él hicieron instrumento ideológico: los filmes nazis, los noticieros de Estados Unidos o las interminables funciones en los campamentos chinos o norcoreanos de “re-educación” son el extremo lamentable. Lo educativo también llegó a la saciedad en los documentales ingleses o checos de los sesentas… la narración monótona marchitaba a la mayoría de los vivarachos estudiantes, vacunándolos contra todo lo que no fuera cine de ficción.

 Afortunadamente hubo y hay excelentes documentalistas, y en los últimos años han vuelto por sus fueros. Desde el cambio de milenio, la lista es luminosa, con unos botones de muestra son rutilantes focos: Ser y Tener (Nicolas Philibert, Francia 2002, sobre una primaria rural multigrado), La Clase de Madame Lise (Sylvie Groulx, Canadá 2006, con el esfuerzo titánico de una maestra para integrar la diversidad étnica y superar las barreras de aprendizaje), Dos Millones de Minutos (Chad Heeter, EU 2007, una dura comparación sobre las exigentes opciones de China e India, frente a la complaciente mediocridad en las prepas de Estados Unidos), El Cártel (Bob Bowdon, EU 2010, sobre un sindicato que oprime a sus maestros, bloquea las reformas y controla a los legisladores), y la famosa Waiting for Superman (Davis Guggenheim, EU 2010, sobre la lotería que es tener educación de calidad con las reglas actuales).
 
Presunto Culpable (Roberto Hernández y Layda Negrete, México 2011) demostró que los mexicanos sí pueden y sí quieren ir al cine a pensar. No sólo fue éxito de crítica y festivales (East End, Morelia, Buenos Aires) sino que tomó taquilla, replanteó socialmente la reforma al sistema penal, sacudió a los políticos y ganó un Emmy. Con una película así, los argumentos sólidos se vuelven historias de vida, y nuestras ocasionales reflexiones sobre problemas sociales comienzan a tener un punto de encuentro, aun entre millones de dispersos ciudadanos.
 
Este sábado se llevará a cabo el pre-estreno, en el Festival de Morelia, de la película en la que Mexicanos Primero ha venido trabajando. Se llama ¡De Panzazo! y nace de la intención de darle rostro y voz a la crítica situación en la que se encuentra nuestro sistema educativo. La película subraya la dedicación de maestros y directores, las esperanzas de los padres, las enormes barreras que –todavía con buen ánimo- muchos de nuestros niños y jóvenes superan para llegar a la escuela y permanecer en ella, a pesar de la necesidad económica, la fractura familiar y la atracción al crimen. También retrata los viejos y nuevos males: el abandono de la escuela indígena y rural, el ausentismo, el control político, las estrategias de justificación ante los pobres resultados.
 
Sobre todo, ¡De Panzazo! comunica un sentido de urgencia: tenemos que activarnos ya, porque una transformación profunda del sistema educativo sólo puede ser un trabajo de corresponsabilidad, de acuerdo honesto y abierto, y de gran perseverancia. Una lectura superficial de las noticias diarias puede llevarnos a pensar que la clave de la solución es más presupuesto, algún programa estrella (¿de tecnología? ¿de planes de estudio?) la remoción de líderes o el paso a nuevos funcionarios. No es así. Lo que millones de nuestros niños enfrentan, sólo millones de ciudadanos pueden cambiar. Pero lo tenemos que ver para convencernos; así que nada mejor que verlo en el cine, para luego levantarnos de la butaca y ponernos, ahora sí, de pie.

 

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
Conoce mi trayectoria.

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