¿Cómo está mi maestro?

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 01 Junio 2011. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 3686

En esto de la transformación educativa, vamos enrachados. La semana pasada fue una reforma a Carrera Magisterial, y ayer se firmó el acuerdo para establecer la Evaluación Universal para los maestros de educación básica. Estamos en un momento muy interesante de inflexión, pues dependiendo de lo certera y cuidada que sea la implementación, otro tanto ocurrirá con el ánimo, la prestancia y la solidez de la profesión docente en México.

La cosa empezó un poco al revés. En los sistemas efectivos en diversas partes del mundo, lo primero es una transformación radical de las escuelas en las que se forman los maestros y los requerimientos altísimos para ser admitido en ellas, luego el establecimiento de un órgano imparcial y riguroso para evaluación, luego una socialización extensa de estándares, sigue un sistema de concurso para las plazas, el compromiso de una certificación universal, un ajuste a las oportunidades de formación continua y perfeccionamiento docente y, por último, un sistema de estímulos a los profesores. Por acá empezamos construyendo la casa al revés, del tejado hacia los muros –ni hablar del firme y los fundamentos que aún hay que excavar- y por eso tuvimos primero Carrera Magisterial sin ninguna de las condiciones antecedentes que serían deseables y recomendadas.

Pues bien, el punto ahora es contar con un diagnóstico estratégico de cada maestro del país en educación básica. Leyó Usted bien: más de un millón de personas, se trata de identificar las fortalezas y debilidades actuales de maestros, asesores, directores y supervisores de preescolar, primaria y secundaria, en todas las modalidades de cada nivel y tipo; agarra parejo si son “estatales” o “federalizados”, y si ejercen en escuelas públicas o privadas.

¿Evaluar a todos, todos? Sí. Es necesario, es útil, es urgente. Un buen número de maestros ya son evaluados en Carrera Magisterial, y por ello es crucial la correspondencia entre ese sistema de estímulos y el nuevo programa general, para que no se genere una multitud de instrumentos, gastos adicionales y sobre todo una potencial contradicción en los resultados.

Aparte de la certificación que es típica en Estados Unidos (50 de los 52 estados exigen una o varias a todos los niveles; las más frecuentes son las de NBPTS, ETS y NCEI), es común la práctica de la evaluación universal, periódica y obligatoria en varios países del mundo; dos excelentes y fluidos ejemplos son Irlanda (www.teachingcouncil.ie) y Nueva Zelanda (www.teacherscouncil.govt.nz), además conducida por un riguroso e imparcial órgano independiente.

¿Qué evaluar? En la literatura especializada, son tres los campos relevantes: a) el logro de aprendizaje de los alumnos (es decir, si el maestro es efectivo); b) la preparación relevante (es decir, si el maestro está actualizado y domina su materia) y c) su desempeño (es decir, si se ligan a y b en la práctica cotidiana, en la gestión pedagógica y en la animación educativa de su grupo).

El acuerdo firmado ayer recoge los tres aspectos. Ahora bien, cada uno presenta retos muy importantes: el Aprovechamiento, como se llama en México al primer factor, implica un uso muy atinado de ENLACE –por avance y no por promedios- y la generación de instrumentos paralelos para otros dominios que la prueba; la Preparación y la Formación Continua, el factor b, necesitan contar con un examen bien diseñado y con un catálogo graduado adecuadamente; el factor c, el Desempeño, implica que existan estándares socializados y apropiados por los maestros, así como la recolección de evidencias (a través de portafolio, observación en clase o ambas) conducida y calificada por una instancia experta e imparcial.

Falta mucho, pero no es poco lo que se ha logrado. De todos depende que esta decisión, que hay que saludar, no se arruine por una implementación deficiente y chapucera. Sobre todo, al ser públicos los resultados, debe ofrecerse a los maestros verdaderos remedios en su trayectoria formativa, y no cursos genéricos y de poca monta.

El lanzamiento ya se hizo, ayer en el Museo de Antropología. El proyecto se puede comparar al Transbordador Espacial de la NASA: para ponerlo a circular, se necesita de un potente estallido inicial que lo saque de la órbita común… va a haber calor, vibración y la vista será un poco confusa, pero sólo a la partida. Como lo saben los grandes astronautas, el problema mayor no es despegar, sino aterrizar con cuidado una cosa tan grande. Ahora necesitamos contestarle a cada niño: “¿Y cómo está mi maestro?”

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
Conoce mi trayectoria.

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