Cuentas, no cuentos

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 07 Octubre 2009. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4670

Desde el 12 y hasta el 16 de octubre se realizarán, en todos los bachilleratos federales del país, las Jornadas de Transparencia y Rendición de Cuentas. El ciudadano que quiera, aunque los invitados principales son las madres y los padres de los jóvenes de cada plantel, puede acudir a esa reunión y estar presente en el informe que rendirá cada director a la comunidad: ingresos y egresos económicos, reprobación, deserción, resultados en ENLACE, plantilla de maestros. Es como vaciar los bolsillos sobre la mesa y saber qué trae de verdad la escuela.

¿Por qué rendir cuentas? La rendición de cuentas es ya una frase hecha, expresión en boga, componente obligado en los discursos oficiales; todo funcionario tiene que decir que está listo a rendir cuentas. ¿De dónde viene la expresión y qué significa propiamente? El punto de partida es una curiosa publicación del ministro de finanzas de Luis XVI, el ginebrino Jacques Necker, llamada Compte rendu au Roi, en el que ventilaba el manejo de los recursos a su cargo y de paso balconeaba a los integrantes del Consejo de Notables.Los tales Notables -algo equivalente a un "consejo consultivo" de los que tanto se estilan en las administraciones de hoy- gastaban a cuenta del erario público sumas indecentes, aplicadas a comidas, transportes y otros lujos injustificables para su sencilla función de consejeros (¿no le suena conocido?).

El consejo era una abrigadora coartada para financiar a nobles arruinados, parientes y recomendados ambiciosos y, decían las malas lenguas, amantes de María Antonieta. Necker no sabía cómo decirle al rey que no avanzaría en el mandato de sanear la hacienda francesa mientras no se le pusiera un hasta aquí a los zánganos y aviadores, pero como era un banquero suizo y no un noble francés, Necker temía las represalias. Así que, brillante el muchacho, se le ocurrió mandar a la imprenta real sus hallazgos, presentados en tablas ordenaditas y sin comentarios soeces; no era necesario, porque los datos ya gritaban el abuso que se cometía.Entregó el ejemplar al rey y al mismo tiempo difundió el reporte a todo alfabeta que encontró; a Luis no le quedó más que, como Rocky, asimilar el gancho y cerrar la llave a los Notables; los demás ministros se sorprendieron con el atrevimiento pero admiraron la sagacidad del fuereño, mientras que los incipientes ciudadanos se regocijaron con el empujón de honestidad y reproche al abuso que logró Necker en una sola jugada.

La rendición de cuentas, aunque no es únicamente económica, conviene que siempre incluya una verificación de gasto. Los propósitos pueden ser los más admirables y las promesas lo más inspiradoras, pero el cochino dinero no miente. Sobre él se miente mucho, pero el dinero mismo no: es el que es, y por definición no hay más. En la rendición de cuentas, el sujeto que ha recibido el depósito de confianza tiene que mostrar, en forma que se pueda verificar por cualquiera, que está usando todo lo que le entregaron en sólo lo que le encargaron.

Como dicen en EU, hay que ver si llevas dinero a donde está tu boca, es decir, si los recursos se ponen de veras en aquello que se proclama de palabra.El que rinde cuentas le debe una aclaración detallada al que lo constituyó, al que lo nombró, de que no hay faltantes y también de que es eficiente y efectivo: no basta que no haya robo, sino que se tiene que haber comprado barato y no caro, gastado en forma oportuna y no tardía, invertido en forma juiciosa y no pichicata o temeraria y, clave de las claves, que se haya obtenido el efecto buscado, el resultado comprometido.Ya no hay reyes, pero todavía no hay suficientes ciudadanos.

La puntada de Necker abrió un espacio histórico en el que la confianza sobre los bienes públicos ya no tiene que ver con las fidelidades de sangre, de clase o religión, con las afinidades de simpatía o la simple recomendación. La confianza se gana a pulso, refrendarse en forma sistemática, no ocasional, y como deber, y no como personal "buena onda".Así, las Jornadas que están por realizarse son una colaboración entre gobierno -la Subsecretaría de Educación Media Superior- y organizaciones de la sociedad civil -Transparencia Mexicana y Mexicanos Primero- para que usted pueda recibir, de los depositarios de los recursos para la educación de los jóvenes bachilleres, las cuentas sobre nuestro dinero, aplicado al bien público de la educación. No se la pierda; no todos los días, y menos en educación, lo tratan a uno como rey.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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