Dos entregas

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 30 Junio 2010. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4225

En esta semana se concretarán dos entregas: voto y registro. Una ocurrirá el 4 de julio, en las urnas electorales de varias entidades del país. Otra se dará antes, el 1 de julio, con el cumplimiento por parte de SEP del mandato contenido en el Decreto de Egresos de la Federación. ¿Puede haber relación entre una y otra? ¿Hay contacto entre lo educativo y lo electoral?

¿A quiénes va a entregar su voto el ciudadano? Lo sabremos después de PREP, reclamos y definiciones de los Institutos Electorales o bien –ojalá no- de los tribunales. Pero tendrá que ver poco, me parece, con un análisis por parte de los electores sobre algún compromiso de los candidatos con educación. No deja de ser sintomático un recuento breve, que se puede documentar con detalle: alguno ha comentado la posibilidad de mantener la herencia de plazas de padres a hijos en el magisterio; otro propuso mayores incentivos y la reubicación de las plazas de los docentes a sus lugares de origen. Uno más prometió ante notario dar vivienda digna, mejores salarios, más prestaciones y servicios médicos a los maestros del estado. En un estado que está en medio de la revuelta magisterial, un aspirante a la gubernatura ofreció su –cito- “capacidad de diálogo” a los profesores y les propuso construir “un nuevo pacto social”. Ya no lo abrumo, pero la pauta sigue: los candidatos ofrecieron a los maestros trabajar sin descanso para que reciban mejores estímulos económicos, prometieron hacer el plan de educación junto con el magisterio, se comprometieron a mantener la alianza magisterio-Gobierno, a designar como secretario de educación a un maestro o de plano, dijo un audaz pre-ungido, entregar el control del sector educativo al SNTE.

¿Pueden realmente cumplir esas promesas? En realidad, es difícil discernir entre la mera retórica y las intenciones auténticas; lo que en todo caso importa más es que para los aspirantes cuenta más lo que de ellos piensen los maestros, o sus dirigencias gremiales, y no los padres o la sociedad extensa. Tal vez los reporteros no registraron cuidadosamente, pero yo no capté ninguna oferta electoral explícita en torno a logro educativo de los alumnos, o alguna innovación significativa para el aprendizaje. Si hay, en promedio, 40 o 45 padres por cada maestro, la mera lógica de considerar el número de votantes orientaría a los candidatos a ofrecer cambios reales, cosméticos o hasta ficticios a los padres antes que a los maestros. ¿Y por qué no es así? Por el bajo nivel de demanda real –que no de expectativa- de los padres. Los padres quieren mucho de la escuela y de los maestros para el bien de sus hijos, pero lo quieren en abstracto, con ideas variadas y vagas. Los actores gremiales quieren pocas cosas, muy concretas y que implican una capacidad de movilizarse para demandarlas que supera con mucho la contraparte de los padres.

La moraleja preliminar es que, mientras no logremos como padres y ciudadanos expresar nuestras expectativas educativas y convertirlas en criterios electorales, los políticos se sentarán a pensar en serio sobre las reformas educativas semanas o hasta meses después de su elección, y no antes.

La otra entrega también invita  a la reflexión. Después de una larga historia de 17 años de desorden administrativo, opacidad, corrupción e improvisación, una treintena de organizaciones se ha propuesto seguir puntualmente el proceso de entrega de un registro nacional de maestros. La obligación moral siempre existió, la obligación de coordinación fiscal se planteó pronto, y desde hace tres años la Cámara de Diputados exigió que las entidades entregaran a la SEP los datos de todos los maestros pagados con recursos federales; pero es apenas en esta semana, a la mitad del año que cierra la primera década del siglo XXI, que tendremos un primer recuento público de la identidad, el pago y la asignación laboral de los docentes del sistema público.

Lo que estará disponible a más tardar en el primer minuto del primero de julio en el portal de Internet de la SEP será apenas un esqueleto, un primer trazo grueso de lo que nos esperamos. Al menos veremos la plantilla docente escuela por escuela, y tendremos un primer mapeo de comisionados. No basta; será un inicio, y demandará una urgencia perseverante para completar la fotografía, como los elementos de preparación profesional y de desempeño de los alumnos a quienes ha acompañado a lo largo del tiempo. Será necesario que no se quede en una foto, sino que evolucione a un video que trimestre con trimestre nos cuente la historia de los maestros de México.

Mal entendido, la entrega del voto puede contraponer los intereses de los padres y los maestros. La entrega del Padrón, cuando ocurra, permitirá alcanzar un nuevo nivel de justicia laboral para el maestro y contar con un elemento vital para la planeación y la mejora educativa, que es lo que todo niño merece; ganan los maestros y ganan los padres. ¿Podríamos condicionar, en los ejercicios siguientes, una entrega a otra, la entrega del voto ligada a la entrega del padrón? Piénselo.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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