El punto de corte

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 26 Agosto 2009. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4342

Lo que no se evalúa no se puede mejorar, lo que no se transparenta no se puede cambiar. Nada más cierto ante la difusión que se acaba de hacer de los resultados del Examen de Conocimientos y Habilidades Docentes 2009. La pregunta no es: "¿Y cómo les fue a los maestros?", sino: "¿Y cómo nos fue?" El futuro de nuestros hijos y el de nuestra nación está entrelazado con lo que ocurre con los maestros. Así de bien o mal como les haya ido, como les vaya, así es la panorámica de cómo nos puede ir a todos.

El año pasado se concursaron menos plazas y horas, el examen lo elaboró y calificó la propia SEP y el parámetro para la acreditación fue alcanzar 70 por ciento de aciertos con respecto del máximo obtenido por el mejor sustentante en cada estado y tipo de examen.

Así, con esa impresentable "campana", se dieron casos infames de asignación de plazas para un único concursante de bajísimos resultados.

Con limitados episodios de bloqueo de sedes, el examen pasado se dio por acreditado para apenas 33 por ciento, es decir para 24 mil 408 de los casi 74 mil sustentantes.

Este año hubo innegables mejoras. Se nota el esfuerzo de algunos estados para concursar un número de plazas más cercano a las que en realidad están disponibles. El examen se elaboró con más tiempo, y esta vez fue validado por un cuerpo plural, el famoso OEIF (Órgano de Evaluación Independiente con Carácter Federalista).

A esta bestia mitológica todavía se le puede contender que esté formada por suficientes especialistas; lo que sí son estos muchachos es veloces y eficientes: aprobaron en apenas días, 18 exámenes de 110 preguntas cada uno, así como una sofisticada metodología para acercar el diseño de examen según norma -muchas preguntas- a uno, según criterio, con niveles de dominio. Vamos, resultaron un prodigio académico y de consenso que envidiaría cualquier sistema parlamentario.

La acreditación 2009 se reconoció para 25 por ciento, es decir para 31 mil 86 maestros de entre los 123 mil 856 que presentaron las pruebas. Esta vez pasó una menor proporción, pero no porque los aspirantes fuesen menos capaces. El patrón de respuesta fue muy similar; lo que ocurrió es que el sistema de calificación mejoró, y ahora sí se puso un tope sólido: si alguien no llegaba al menos a 25 aciertos en cualquier tipo de examen, ya se podía despedir de la plaza.

Si nos vamos a lo local, hay un montón de pendientes: ¿qué va a pasar con Michoacán y Oaxaca, renuentes reincidentes? ¿Por qué BCS, Veracruz y Yucatán no tuvieron este año ni un solo sustentante que fuese docente en servicio, y Tlaxcala tuvo apenas 12? ¿Qué significa que en 2008 sólo se presentaran 12 sustentantes maestros en servicio guerrerenses, contra sus dos mil 909 colegas en este año?

Una novedad fue incluir un nivel intermedio entre los aceptados y los que no lo serán; maestras y maestros de los que se reconoce que "requieren nivelación". En síntesis, no mostraron un desempeño idóneo, pero tal vez se les asigne una plaza en el caso de que el grupo de los aceptados no basten para cubrir las plazas disponibles actualmente, o las que eventualmente se vayan liberando.

El método -"Hofstee modificado"- que se usó para marcar el punto de corte de los aceptados y para extender la cauda de los condicionados es de una complejidad que prefiero ahorrarle.

Basta indicar que es un compromiso entre el mínimo absoluto de lo aceptable (30 por ciento de respuestas correctas) y manejarse con la distribución de resultados del grupo para no dejar ningún lugar sin asignar. Estimar esos límites debió ser una faena monumental, porque el cálculo fue distinto para cada tipo de examen por cada entidad... una cuadrícula de más de 500 fórmulas diferentes.

El examen puede mejorar indefinidamente, pero los resultados serán los mismos si no hay voluntad real para comprometerse con los maestros. El punto de corte se puede calcular en detalle, pero servirá de poco si no nos aseguramos de que ese punto traduce habilidades suficientes para sacar adelante a un grupo.

Más de 70 por ciento, dicen las autoridades, necesitan nivelación. ¿Quién compensará a los maestros, que justamente se trata que sean agentes de la compensación? ¿Por qué siguen existiendo normales que no son tales, que egresan maestros que no son tales?

Es inaceptable etiquetarlos como "burros" o "flojos"; mejor preguntémonos quién permite que se sigan formando así, a quién le conviene la simulación de una profesión deteriorada. Yo digo que muchas autoridades y líderes sindicales, con nombre y apellido, de plano están por debajo del punto de corte.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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