El sistema educativo y la escuela incluyente (o no)

Escrito por JENNIFER O'DONOGHUE el 22 Marzo 2017. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 502

Publicado en El Financiero 23|3|2017

La inclusión en la educación se vive (o no) en la escuela. Ahí es a donde llega la niña, el niño, la o el joven, su familia, sus maestras y maestros. Ahí es donde se siente bienvenida o no, donde se establecen relaciones de aprendizaje o no, donde se abren espacios para la participación significativa o no. Sólo avanzaremos hacia la educación incluyente en la medida en que transformemos nuestras escuelas en escuelas incluyentes que acogen y responden a la diversidad de tod@s.

Cada escuela en México puede ser una escuela incluyente. Lograrlo empieza con personas: directores, maestras y maestros y familias que, con sus actitudes y prácticas cotidianas, apoyan la inclusión. Pero la comunidad escolar no lo puede hacer sola; elementos del sistema facilitan o inhiben el desarrollo de prácticas incluyentes en el nivel local.

En México, ¿el sistema educativo apoya el desarrollo de escuelas incluyentes? La respuesta actual es un NO contundente. ¿Por qué?

  1. No asegura la presencia y la preparación incluyente de las personas.
  • Primera infancia: Muy pocos tienen acceso a oportunidades de desarrollo integral durante los primeros 5 años de vida, mismas que enriquecerían sus capacidades y minimizarían las inequidades causadas por el contexto familiar o socioeconómico.
  • Maestr@s: La inclusión depende en parte de la presencia de un docente con el perfil adecuado para la comunidad escolar, pero el sistema de selección y asignación no asegura que a cada escuela lleguen las y los maestros que necesitan, especialmente en comunidades rurales e indígenas.
  • Formación docente: Las creencias, experiencias y capacidades de l@s maestr@s impactan en su visión sobre inclusión y en sus prácticas en el aula, pero la formación docente en México no se ha diseñado para la inclusión.
  1. No impulsa el desarrollo de relaciones y procesos de aprendizaje incluyentes.
  • Liderazgo educativo: El director debe ser el principal promotor de la inclusión a nivel local, pero desde el perfil y las funciones directivas, hasta la formación, no se prioriza la inclusión ni se trabaja con una visión de liderazgo incluyente.
  • El currículum: El actual currículum nacional brinda pocas oportunidades para adaptarlo a las necesidades e intereses de la diversidad de estudiantes y comunidades, lo que impide la participación activa de las niñas, niños y jóvenes en su proceso de aprendizaje.
  • Participación: La inclusión tiene que ser un proyecto de toda la comunidad escolar, pero las niñas, niños y jóvenes, así como sus familias, no son escuchados, ni involucrados como agentes de cambio en las escuelas.
  1. No garantiza las condiciones materiales para la inclusión.
  • Infraestructura y materiales: Los espacios físicos deben estimular procesos incluyentes de aprendizaje y participación, pero las condiciones de las escuelas mexicanas inhiben estos procesos.
  1. No brinda a las escuelas una red de apoyo adecuada.
  • Gasto educativo: Un gasto equitativo proporcionaría los recursos para ofrecer respuestas educativas específicas a cada niña, niño y joven, pero seguimos invirtiendo menos donde más se necesita.
  • Eliminación de barreras para el aprendizaje y la participación (BAP): La identificación oportuna y la atención adecuada son esenciales para que tod@s estén, aprendan y participen, pero muy pocas niñas y niños que experimentan BAP, ni sus maestras y maestros, reportan recibir apoyo especializado para eliminarlas.

La educación incluyente se refiere al proceso de identificar y eliminar barreras – actitudes, políticas y prácticas que generan exclusión o marginación – dentro del sistema para que, desde las escuelas, se pueda asegurar que tod@s estén, aprendan y participen. Aquí esbozamos obstáculos en nueve componentes de nuestro sistema educativo. En semanas próximas, profundizaremos en estos componentes para no sólo entender mejor las barreras, sino también visibilizar ejemplos de cómo se han superado y proponer qué tendremos que hacer en México para eliminarlas. Sólo así podremos empezar a transformar el sistema educativo mexicano para realmente apoyar a todas y todos.

(Para conocer más, descarga el estudio Tod@s en: www.todos.mexicanosprimero.org)

 

Acerca del autor

JENNIFER O'DONOGHUE

Investigadora en Mexicanos Primero

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