El voluntariado y lo público

el 08 Diciembre 2017. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 532

Publicado en El Heraldo 8|12|2017

Por: Metzeri Jiménez

¿Qué tienen en común una estudiante de prepa, una persona jubilada de 76 años, una estudiante de Pedagogía, una ingeniero en sis- temas de Suecia y una especialista con 20 años de experiencia en el sector financiero? Que todas ellas son voluntarias a favor del derecho a aprender. ¿Por qué lo hacen? Motivaciones hay muchas, pero donde éstas convergen es en el deseo de tener algo mejor y, por ende, de cambiar lo que no les gusta.

 

Durante mucho tiempo, en este país, la idea de lo público, lo que es de tod@s, ha estado muy marginado en el imaginario colectivo. Tanto, que con frecuencia se asimila como sinónimo de gobierno y convoca a pocos a involucrarse en ejercicios que deberían ser cotidianos. Ese abandono se refleja en el desinterés generalizado por eso que, de inicio, es de tod@s.

Edna Jaime, directora general de México Evalúa, describió en un artículo hace unos meses cómo es que ciertos momentos como los terremotos de este año y de 1985 hacen que la sociedad irrumpa súbitamente, sin aviso ni canales preestablecidos, para volver a apropiarse de lo público. Y enfatiza que consiste en una reapropiación, porque con frecuencia no nos damos cuenta de que unos cuantos se han apropiado de eso que es de tod@s (El Financie- ro, 22 de septiembre de 2017).

Sin embargo, ¿qué pasaría si estas irrupciones marcadas por las catástrofes no fueran espontáneas, si sucedieran cotidianamente, en todos lados y fueran incontenibles? Imaginemos que desde la infancia nos involucran en eso que es de tod@s para cuidar y hacernos parte de nuestras escuelas, calles, banquetas y parques. Imaginemos que crecemos en un entorno que nos introduce paulatinamente en esos problemas públicos que nos competen a quienes habitamos y convivimos en espacios comunes.

Sigamos ese camino e imaginemos que aprendemos que lo público no es gobierno y que nos reconocemos como personas, sujetos de derechos y buscamos todo el tiempo espacios para participar en lo que nos toca, desde el ámbito de cada quien.

En este país, tan desigual y lleno de injusticias, parece complicado. Pero todos los días existen personas que van más allá de las responsabilidades propias y se suman a servicios voluntarios.

Con frecuencia un voluntariado conmueve hasta los huesos y se vuelve estimulante de todos los sentidos, ya que permite conocer y encontrarse con más personas que se mueven por la aspiración de algo mejor, y en ese descubrimiento comienzan a ampliar el significado de una palabra fundamental: pasión.

Quizá por eso imagino muchas posibilidades. Quizá por eso imagino una infancia en México con todas las oportunidades.

Quizá una sociedad incluyente donde todas las personas vivan plenamente, siendo lo que ellas quieran no me resulta un disparate. Porque junto con más personas apasionadas, imaginar no es ficción, es una actividad que moldea y define aquello que queremos que sea de todos. Lo público.

 

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