Encender la educación II

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 20 Abril 2011. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4057

En mi colaboración anterior describí una reunión en NY con diversas organizaciones involucradas en educación, provenientes de todas partes del globo. Paul Kihn, el responsable de Educación de McKinsey, expuso que el segundo reporte de su compañía exigió un gran esfuerzo de codificación y síntesis; con evidencia, pudieron señalar tendencias comunes a los avances más fuertes y amplios en sistemas educativos muy diferentes.

¿Cuáles son los factores relevantes que estos expertos identificaron como punto de arranque, como “encendido”? Fueron tres: primero, la percepción social de una gran crisis, con respecto de la cual el sistema educativo no puede permanecer igual. Segundo: la difusión y polémica de uno o varios reportes independientes, con el efecto de sacudir la condición complaciente y adormilada de la sociedad amplia; el debate sube de nivel y los ciudadanos demandan el cambio. Tercero: un liderazgo visionario, estable y con suficiente extensión en el tiempo como para poder cerrar el ciclo de cambio congruente. La confluencia de estos tres factores es el patrón identificable en los sistemas que mejoraron más en los últimos 25 años en el mundo.

El comentario que me correspondió, tras la presentación de Paul, se refirió a si -y cómo- estos factores estaban presentes en México; si estas condiciones estaban ya presentes como para intentar una reforma a fondo. Afirmé que una reforma menos que radical, como el informe sugiere, no alcanza para cambiar la tendencia actual. Reformas hay, ha habido y se suceden en la educación mexicana: lo permanente ha sido el cambio… pocos efectos consolidados, pero no inmovilidad o falta de nuevos proyectos. Nos movemos; tal vez no muy orientados, pero la dinámica es continua: un programa evacua al siguiente –y a sus funcionarios, papelería, justificación y presupuesto- y rara vez el cambio arraiga en la realidad cotidiana de la escuela y el logro de aprendizaje. Por ello el reporte insiste en la diferencia cualitativa entre la “mejora continua” y la “whole system reform”, la reforma completa del sistema.

Para activarla, dicen estos expertos, se necesita una conciencia de crisis doble: una tormenta perfecta en la que se vea un peligro claro y presente y, al mismo tiempo, la insuficiencia o incapacidad del sistema educativo vigente para aportar una parte adecuada de las soluciones. En algunos casos, la crisis fue económica o de competitividad; en otros, fue la cruda nacional tras un desastre natural o una guerra. ¿Y México? Creo, como lo expuse, que la actual emergencia de seguridad califica ya como crisis. Ya no es cuestión de acción y reacción entre fuerzas del orden y grupos criminales; la entera geografía de México muestra señales de que la propiedad, la libertad y hasta la vida están en riesgo en una indeseable situación de azar. La amenaza de ser afectado no se circunscribe a una zona, una condición social, un tipo de actividad. Sólo por pasar, sólo por transitar -sólo por ser- tú, yo, nuestro familiar, cualquiera puede ser víctima de atraco, daño, violencia. Para darle cuerpo al “¡Ya basta!” de repudio ante esta dramática y altamente decepcionante situación, el sistema educativo está siendo cuestionado en su capacidad de ofrecer a quienes pasan por él una base mínima de oportunidades para la subsistencia y un mínimo de habilidades para la convivencia. O sea que crisis, sí.

¿Reportes independientes? El de RAND, encargado por la SEP, pasó años antes de ser considerado para la política pública; apenas ahora hay una discusión –y no abierta- sobre Carrera Magisterial. Los trabajos de Ornelas, Guevara, Andere y Muñoz Izquierdo revelan un sistema disfuncional y que aprende poco de sus propios errores. El reporte de OCDE, tras dos años continuos de visitas por parte de un equipo notable de expertos internacionales coordinados por dos expertos mexicanos, con quince recomendaciones puntuales de cambio sistémico en educación, se presentó hace seis meses; no se ve que haya alguna intención de reactivarlo de parte de la SEP o del SNTE, aunque precisamente se planteó como un consulta para llevar a aplicación la Alianza por la Calidad de la Educación. El Derecho a la Educación del INEE, Contra la Pared y Brechas de Mexicanos Primero van socializando la urgencia del cambio. Para México, lo más probable es que funcione un punto crítico de saturación; no es tema de muchos datos, sino de elocuencia para mostrar el drama y la esperanza.

¿Liderazgo? Ahí sí quedamos a deber. Pocos de los últimos secretarios y operadores mayores de la SEP terminan los seis años de asignación. En el comparativo de McKinsey, los períodos han sido de ocho a catorce años de continuidad; no de tiranía conservadora, sino de conducción reformadora. Los titulares de SEP prefieren ser anticipados candidatos y no sazonados conductores. La pregunta que hice es: “¿Y si el liderazgo no se esperara de funcionarios, sino de ciudadanos?”. Una excepción. ¿Por qué no?

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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