“Esa extraña señora” llamada sociedad civil

el 18 Junio 2018. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 492

Publicado en El Heraldo 29|5|2018

En una democracia en pleno proceso de consolidación, la participación ciudadana es de vital importancia para que las instituciones funcionen.

Así se lo expresé a un querido amigo, ahora miembro de uno de los equipos de la campaña presidencial y futuro representante popular, quien no tardó en cuestionarme: “¿Quién es esa “extraña señora” a la que llamas sociedad civil? Si tanto les importa México, ¿por qué no hacen política y se ensucian tantito? O mejor aún: ustedes son como comités de campaña en lo oscurito”. Se refería a la capacidad de algunos grupos de introducir su agenda al espacio público.

Por sus afirmaciones, sospecho que no estamos de acuerdo, por lo menos en dos aspectos fundamentales: la noción de lo que “es público” y el rol de la sociedad civil. Me explico.

Primero, la idea de ciudadanía en las democracias contemporáneas no tiene nada que ver con el monopolio de la acción y de la decisión que reclaman para sí algunos, varios miembros, casi toda la clase política en México. “Lo público” nos convoca a todos, de lo contrario haríamos de nuestro país un bien privado, del cual sólo algunos usufructúan a su propio beneficio y que está a subasta cada seis o tres años. México no es parte de ningún botín. Esto debe quedar claro el 1 de julio, gane quien gane.

Segundo, las organizaciones civiles estamos llamadas a participar en el cambio que proponemos a través del diagnóstico, la propuesta, el monitoreo y el ajuste, y de emplazar a los funcionarios e instituciones a escuchar posibles soluciones, entregar información y rendir cuentas. No buscamos sólo señalar, estamos listos para proponer, para indicar “cómo sí”, porque después de la elección existe un mañana. Quiero entender qué es lo que desconcierta, y tengo una ligera idea. Lo que no es común es la labor de emplazamiento: que la sociedad civil, con datos en mano y evidencia de las mejores prácticas, exija en forma pacífica y por las vías legales de la democracia el cumplimiento de metas, la honestidad en el manejo de los recursos y la transparencia en la toma de decisiones. Sabemos, y hemos padecido en México, la falta de una larga tradición de exigencia ciudadana con base en evidencia.

Aunque existen ejercicios igual de meritorios en el ámbito de lo filantrópico. Quizás éste sea el principal mensaje para los candidatos hoy presentes en la Tercera Cumbre Ciudadana, donde se darán cita más de 350 organizaciones para dialogar sobre la construcción de un “Estado democrático de derechos sin corrupción ni impunidad”.

Para quienes integramos la sociedad civil mexicana, el poder de actuar se llama libertad. Y ahí sí, somos uno solo, porque el cambio social con el que soñamos no será producto de una evolución natural de la cosa pública. Es, ha sido y será consecuencia de una auténtica revolución por hacer de este país, el país de [email protected] nosotros.

¡Deja un comentario!

Para comentar, escribe tu nombre y correo electrónico,