Evaluación y maestros

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 20 Octubre 2010. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4856

Ahora que las recomendaciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) han destacado de nuevo la importancia de la evaluación docente como la vía para mejorar la calidad de la educación de las escuelas mexicanas, es importante volver nuevamente la mirada al tema de la evaluación de nuestros profesores.

Los maestros saben mejor que nadie lo importante que es la evaluación. En su práctica cotidiana están conscientes de que deben evaluar constantemente a sus alumnos, pues mediante la evaluación confirman y refuerzan el desarrollo integral de las niñas y los niños. Por medio de los exámenes, pruebas y ejercicios que aplican a su grupo, los docentes identifican las fortalezas y debilidades de sus estudiantes, consolidan los aprendizajes, focalizan sus esfuerzos, replantean las metas, confirman los avances. Sin evaluación no hay calidad educativa.

La evaluación a los maestros es un elemento central para la coherencia del sistema educativo, pues así se propicia y se asegura que sean efectivos facilitadores del aprendizaje y que dominen los campos de conocimiento que les corresponden; que apliquen las mejores prácticas pedagógicas en el aula, empleen los recursos didácticos más adecuados y aprovechen las oportunidades del entorno; que sepan integrar y conducir a sus grupos; que puedan mitigar las carencias, prevenir los rezagos y potenciar los talentos de sus alumnos; que estén inscritos en una dinámica de crecimiento profesional y personal constante. En suma, todo aquello que caracteriza a un buen maestro.

Sin maestros en el nivel adecuado de desempeño, sirve de muy poco contar con mejores programas, textos o aulas. Todos esos componentes suman en favor del alumno básicamente gracias a la mediación del maestro. Sin buenos maestros no hay calidad educativa.

Hay gran variedad de prácticas en el mundo sobre la evaluación a los maestros. Podemos encontrar sistemas, como el finlandés, que subrayan más bien el asegurar altísimos estándares de logro en la formación inicial. En otros casos encontramos la evaluación tajante y sumaria de los maestros a manos de su supervisor, como en Francia, o el sistema cubano de calificación anual con base en la ponderación de seis factores: pruebas estandarizadas -una especie de ENLACE para maestros-, observaciones mensuales de la clase, ejercicios de rendimiento profesional, portafolios, encuesta de opinión profesional -una evaluación de otro educador, o de los alumnos mismos- y la autoevaluación. Los maestros en Colombia, Perú, Rumania y el Reino Unido, son evaluados desde un enfoque que toma en cuenta conocimientos, habilidades y actitudes aterrizadas al salón de clase, en una visión muy sólida de qué puede esperar la sociedad de sus maestros.

En México se cuenta con un valioso instrumento, los Exámenes Nacionales de Actualización para Maestros en Servicio (ENAMS), que vale la pena estudiar y consolidar. Estos exámenes incluyen un diagnóstico personalizado de las áreas a reforzar que se les hace llegar -junto con su constancia de resultados- a todos los sustentantes.

La importancia de los ENAMS y de la formación continua para la calidad educativa y el logro educativo en los alumnos se confirma analizando los resultados de los últimos años en la prueba ENLACE, pues resulta que los maestros de los centros escolares con mayor porcentaje de alumnos en el nivel insuficiente son también, en la mayoría de los casos, aquellos que no han presentado exámenes o no se encuentran en ningún proceso de formación continua.

La educación básica en México puede beneficiarse en forma exponencial si se encuentra el valor, la voluntad política y el tino para establecer una evaluación docente certera y confiable con una variedad de instrumentos: pruebas estandarizadas como los ENAMS, portafolios, autoevaluación, logro educativo de sus alumnos con modelos de valor agregado.

Una evaluación docente bien diseñada puede ofrecer un marco de claridad y justicia al desarrollo laboral; el efecto central es transparentar la labor docente y dar bases para el seguimiento y aprecio social a los maestros.

El modelo de carrera magisterial ofrece ya poco margen para seguir siendo viable; necesitamos una gran refundación que conjunte orgánicamente la evaluación periódica, obligatoria y universal con la formación continua, la profesionalización plena y una perspectiva de vida y carrera del docente mexicano más digna y atractiva; nunca más una carrera por "descarte", sino una opción vocacional completa, de un profesional del aprendizaje que aplica -y sustenta- constantemente la evaluación como instrumento de mejora continua.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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