¡Fin al abuso!

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 05 Septiembre 2012. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 5635

Desde hace tres años, un grupo creciente de organizaciones hemos exigido un padrón único, completo y confiable de los maestros de educación básica a través de la iniciativa ¿Dónde está mi maestro? Dando continuidad a dicha iniciativa, hoy ya somos 103 organizaciones que decimos "¡fin al abuso!"; más de siete mil ciudadanos se han sumado con sus firmas en apenas unos días.

Las organizaciones de la sociedad civil hemos impulsado la transparencia y la rendición de cuentas en este campo, siempre desde la perspectiva del derecho a la educación. Nos hemos empeñado en procurar un Padrón, no sólo como un tema de administración pública o de eficiencia de recursos, sino como un asunto de dignificación de la profesión docente y de impulso a mejores aprendizajes.

El derecho a una educación de calidad de nuestras niñas, niños y jóvenes implica que ellas y ellos puedan contar con sus maestros, con su presencia y dedicación completas; la preocupación de los maestros debe ser sólo lo educativo y no estar buscando oportunidades de mejorar su ingreso con puntos escalafonarios, porque les son negadas o pospuestas por la vía del logro profesional como educadores.

Los maestros de México necesitan ser conocidos y reconocidos por la comunidad; es un tema de justicia profesional y laboral, pues no pueden ser tratados como masa ni como operarios de programas y, peor aún, en las decisiones cotidianas como peones de apoyo político. La dignidad de los maestros exige un sistema que capte sus necesidades, sus avances y su mérito. Sin un Padrón único, actualizado y confiable es imposible gobernar el sistema educativo.

El Padrón es un paso imprescindible para establecer un servicio profesional de carrera docente, como lo ha exigido la Coalición Ciudadana. Un buen grupo de organizaciones de sociedad civil estamos empeñadas también en que esto cambie en México, que haya un auténtico servicio profesional de carrera docente, en la que sea el mérito de los maestros el que determine su trayectoria, y ya nunca más la sumisión a figuras sindicales.

Con el avance que se ha dado estos años, el Padrón y su disponibilidad para los ciudadanos alcanzó ya un fundamento legal en los artículos 12, 13 y 65 de la Ley General de Educación; este es un logro, sí, de los legisladores, pero con la presión y la confluencia de la sociedad civil. Ya quedó plasmado el deber que tienen las autoridades de entregar un Padrón, así tal cual, la palabra "padrón" está en la Ley General de Educación. ¿Se cumple? No, no se cumple plenamente.

El registro que tenemos hoy todavía no es un Padrón; es un buen esfuerzo en el sentido correcto, pero aún no tiene todos los elementos de identidad y de situación laboral que se requieren. Lo que tenemos ahora es parte del avance del Registro Nacional de Alumnos, Maestros y Escuelas (RENAME).

En el actual artículo 86 de la Ley Federal de Trabajadores al Servicio del Estado, reglamentaria del apartado B del artículo 123 constitucional, se indica claramente: "Las remuneraciones de los directivos y empleados del sindicato, así como el funcionamiento de éste serán cubiertos por el propio sindicato del que se trate". No tiene fundamento legal pagar una sola comisión.

Además, el acuerdo secretarial 482, que se emitió en coordinación entre la Federación y los estados, establece las disposiciones para evitar el mal uso, desvío o incorrecta aplicación de los recursos del FAEB. En su artículo 10 señala que no podrán otorgarse licencias con goce de sueldo "para desempeñar cargos de elección popular, o bien, cargos cuyas funciones no tengan vinculación directa con las funciones de educación básica y normal".

¿Por qué decimos que es abuso? Los comisionados sindicales le cuestan a los mexicanos al menos mil 727 millones de pesos anuales; dinero que debería destinarse a la profesionalización y reconocimiento de los maestros que sí están en el salón de clases.

¿A qué equivale eso? Este monto de recursos equivale a 65 veces el Programa Nacional de Lectura; casi a 17.8 veces el monto del Programa para el Fortalecimiento de la Calidad en las Escuelas Normales, más de 13 veces el Programa de Atención Educativa a Grupos de Situación Vulnerable, a 11 veces el Programa de Fortalecimiento del Servicio en la Educación Telesecundaria, a seis veces el Programa de Mejoramiento Institucional de las Escuelas Normales Públicas.

Pero el abuso sigue, cada vez encontramos más comisionados. No sólo reflejan el abuso los oficialmente llamados "comisionados"; también las licencias sindicales con goce de sueldo y el personal agrupado en centros AGS, centrales de pago virtuales con domicilios a los que ni siquiera por simulación acuden los que cobran del fondo destinado a maestros.

Será una prueba para la nueva administración que efectivamente cumpla la normativa que ya existe. No se necesitan crear instituciones anticorrupción, ya está la Auditoría; no se necesitan crear leyes, ya están promulgadas las que prohíben el abuso... lo que se necesita es el valor y la decisión de aplicarlas.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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