Inadmisible dejar a los niños sin clases

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 16 Agosto 2015. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 2746

Los voceros de la Sección 22 y algunas repetidoras en otros estados han amenazado con impedir el inicio regular del ciclo escolar 2015-2016. Dicha amenaza merece un vigoroso repudio de parte de los padres oaxaqueños, de los maestros oaxaqueños que sí quieren cumplir con su tarea en forma puntual y responsable, de toda la sociedad de ese estado y, finalmente, de toda la comunidad nacional.

No sólo es legal, legítimo y previsto que inicien las clases oportunamente el 24 de agosto. Es fundamental, pues si en cada estado de la República es lo justo no perder ni uno sólo de los 200 días previstos para el ciclo lectivo, para Oaxaca es imperativo, para empezar a remontar el rezago que la aqueja.

Recordemos sólo algunos datos duros, y en verdad son “duros” en los dos sentidos, en el de ser evidencia empírica y en el sentido de mostrar una realidad precaria e indignante. Si para el global de México debe consternarnos que de 100 niñas y niños que comienzan la primaria, sólo 82 la concluyan en tiempo y forma; en Oaxaca son apenas 70; 69 concluyen secundaria en el país, en Oaxaca 58; 34 para el fin del bachillerato, en Oaxaca 32. No se trata de un comparativo para alcanzar un número que pueda presumir un funcionario; son cientos, miles, millones de horas que no se concretaron en el despliegue del potencial, del talento de esas generaciones; millones de horas de vida más plena que se restaron, que se omitieron, que se les negaron.

La población de Oaxaca no llega a primero de secundaria como escolaridad promedio, y encontramos municipios enteros con menos de tres años de escolaridad. Así como hay sistemas deficientes en donde los kilos o los litros no son de a kilo o de a litro, el año escolar que hasta ahora ha sido el típico en Oaxaca, no es nunca de 200 días; siempre se les queda a deber a los niños. Son años de escolaridad virtuales, pero no reales y completos; desde 1994 no ha habido un año escolar sin suspensiones por movilización, y se han perdido 634 días de clase, 3 ciclos lectivos enteros, para todo el estado, y eso sin contar los paros locales y el ausentismo individual de los docentes.

Por ello tampoco sorprende que, con el reducido grupo que pudo presentar la evaluación de ENLACE, los resultados hayan arrojado un grupo en insuficiencia con una proporción el doble de la media nacional. La dirigencia de la sección 22 no puede alegar que fue el “sistema” en abstracto el origen de los malos resultados educativos: los cuadros de la 22 han sido el sistema de Oaxaca por los últimos 20 años, por supuesto con la complicidad pasiva de las autoridades.

Hemos ya mencionado en otras ocasiones la llamada de atención que nos marca los resultados de PISA 2012, ahora bastante paralelos a los recién conocidos de PLANEA: al inicio o al fin del bachillerato, cuatro de cada diez alumnos del país en lengua y cinco de cada diez en matemáticas no alcanzan el mínimo indispensable. Si miramos a Oaxaca, con el último dato disponible, la situación es aún más severa, con la grave insuficiencia bordeando el 60%.

De los cuatro niveles de logro que marca PLANEA para Educación Media Superior, en este año, el diagnóstico para los estudiantes de Oaxaca es que más del 84% en Matemáticas y casi el 70% en Lenguaje y Comunicación se colocan en los niveles inferiores, con una limitación más grave que el promedio nacional. No está de más recordar que éstos son los jóvenes que, en Oaxaca, solamente representan ese uno de cada tres que iniciaron la primaria y pudieron concluir el bachillerato, mientras que dos tercios de sus compañeros se quedaron fuera de esa oportunidad.

En el IDEI, el índice que desarrollamos en Mexicanos Primero para captar el esfuerzo educativo de los estados y medir qué tanto incluyen a su población en la escuela y el aprendizaje, Oaxaca ha resultado en el último lugar nacional. Los alumnos oaxaqueños tienen la probabilidad más baja en el país para acabar la secundaria, en el sistema estatal con la más baja proporción de maestros evaluados y la participación de los padres impedida, lejos de lo que marca la normativa nacional.

En fin, sabiendo que el CEMABE sólo llegó al 56% de los centros escolares de Oaxaca, el panorama que nos presenta es de desolación en cuanto a infraestructura, y de abuso en cuanto a la correspondencia de la nómina educativa con la presencia efectiva de los maestros en las escuelas. La desproporción entre los pagos realizados y la realidad del servicio educativo se ve en toda su amplitud y dramatismo cuando revisamos este número: si dividimos el número de alumnos matriculados en el servicio de educación pública básica en Oaxaca (más de 910 mil) entre el número de pagos a CURPs únicas del FONE en el primer trimestre (alrededor de 83 mil), la proporción es de 1 a 11. Si de veras se tratara de maestros y directivos, no se explica por qué–como ocurre en la realidad- en Oaxaca tenemos grupos de 30, 40 y 50 alumnos por grado, y menos todavía que haya una multitud de escuelas multigrado y una enorme dispersión de cursos comunitarios de CONAFE. Es un sistema que –siendo capturado, opaco y corrupto- no sirve a los niños, sino se sirve de ellos.

Hoy queremos convocar a la opinión pública para rechazar la amenaza de la cúpula de la Sección 22, en el sentido de que impedirán el inicio normal de clases. Afirman que evitar el bloqueo depende de que se dé marcha a tras a la reestructuración del IEEPO, o que el paro es su respuesta para oponerse a la evaluación docente. No podemos permitirlo.

No nos engañemos: es claro que se puede proponer -y qué bueno que así lo hiciera la dirigencia de la Sección 22- mejoras al IEEPO o un enriquecimiento de los instrumentos y fases de la evaluación de desempeño; lo que es inadmisible es que se tome como rehenes a las comunidades escolares, que se ponga en jaque el derecho de los niños a contar con el servicio educativo regular y completo, en sus jornadas, horas y materiales previstos, y todo para que la dirigencia siga posponiendo su descrédito y quiera estirar su control como representación de los educadores de Oaxaca.

Su línea de conducta ha sido el chantaje, la falta de seriedad para lo propiamente educativo, la consigna ideológica, la prebenda malhabida y defendida hasta con violencia a terceros. Intentar amedrentar a los maestros para que no inicien sus labores es algo muy negativo, inadmisible, y más grave todavía es que pretendan arrogarse la propiedad de las escuelas y quieran dejar a los alumnos y a sus familias fuera, “tomando” los planteles.

Ese atentado al bien público con el cual se amaga para próximas fechas es algo que todos nosotros, y para empezar la autoridad responsable, no podemos permitir. Ahora que apenas se comienza a revertir la privatización de las plazas y la privatización del IEEPO, no puede tolerarse que se recaiga en privatizar el paso a la escuela y se condicione la marcha del ciclo escolar a una negociación depredadora, como se hacía en el pasado.

En resumen, la discusión de los adultos sobre ajustes estructurales no puede darse a costa y por encima del derecho de los niños. Reivindicar ese derecho es el objetivo de la campaña que les comentaremos, habiendo aclarado la urgencia de atender a Oaxaca, por su postración y retraso, y la importancia de no ceder, especialmente las autoridades estatales y federales ante los amagos de una camarilla que ha mostrado con creces que no le importan los niños.

Los niños de Oaxaca tienen el mismo derecho que los niños de Nuevo León, de Yucatán o del D.F. a contar con el servicio educativo completo.

No podemos discriminarlos, no podemos asumir esta desigualdad como fatal y permanente, sino como algo que podemos y debemos superar a la brevedad. Tienen derecho a comenzar, como está previsto, el 24 de agosto; a cubrir 200 días sin interrupciones injustificadas en su ciclo escolar; a ser evaluados en los grados y en las formas previstas; a recibir sus materiales completos y a tiempo; a que sus escuelas reciban los fondos a que son elegibles, por haber sido censadas y diagnosticadas, para mejorar su infraestructura y para que sus padres participen en las decisiones de mejora y en la verificación de los trabajos; el derecho a que sus maestros pueden ser elegidos por concurso, promovidos por su méritos, apoyados por la evaluación de su desempeño, reconocidos en el marco del servicio profesional docente.

La investigación educativa internacional ha demostrado el devastador efecto que tiene en el aprendizaje de los alumnos la ausencia y la discontinuidad de las actividades con los maestros. Los estudios empíricos señalan cómo no sólo es una cuestión de volumen de horas, sino de ritmo en la tarea de aprender, de manera que aún la “reposición” de clases no logra remontar el déficit de ánimo, la continuidad de comprensión y la disposición al esfuerzo de los alumnos.

La normativa derivada del Artículo Tercero, por supuesto, lo explicita. La ausencia de los maestros incumple con la garantía constitucional tanto de una gestión adecuada como de la idoneidad de los integrantes del servicio profesional docente, que son precisamente los servidores públicos que tienen la responsabilidad de conducir el aprendizaje según el programa previsto, con las jornadas y calendarios fijados por la autoridad. Por eso, el Acuerdo 717 (publicado en el DOF 7 de marzo 2014) marca en su apartado Sexto, inciso b como prioridades para las autoridades: asegurar que todas las escuelas brinden el servicio educativo todos los días establecidos en el calendario escolar y que las escuelas cuenten con el personal completo de la estructura ocupacional correspondiente, desde el inicio hasta la conclusión del ciclo escolar; que todos los grupos dispongan de maestros la totalidad de los días del ciclo escolar; que todos los maestros inicien puntualmente sus actividades; que todos los materiales para el estudio estén a disposición de cada uno de los estudiantes y se usen sistemáticamente; que todo el tiempo escolar se ocupe fundamentalmente en actividades de aprendizaje.

La campaña y el llamado que hacemos también reconocen el papel ejemplar del sistema de Oaxaca: si logramos que en la situación más severa y distorsionada la reforma al Artículo Tercero comience a dar frutos, con mayor razón para el resto del país. La aplicación de la normativa no puede tener excepciones o dilaciones, ni negociarse. La ausencia a las aulas debe descontarse, las tres faltas injustificadas llevar a la separación del servicio; la escuela no puede cerrar ni el ciclo alterarse.

Ya sabemos lo que hay que hacer. Ahora demos voz a los niños de Oaxaca, para que nunca más se violente su derecho → change.org/JusticiaparaOaxaca

Discurso de la rueda de prensa: Justicia para Oaxaca (parte 2= en defensa del derecho de los niños a aprender.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
Conoce mi trayectoria.

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