Informar y comparecer

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 23 Septiembre 2009. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4510

Esta mañana, probablemente mientras usted lee esta columna, el secretario de Educación estará compareciendo ante la Cámara de Diputados. En nuestro sistema está previsto que los diputados, como representantes populares, revisen y cuestionen los contenidos del informe presidencial; el mecanismo típico para ello es convocar al titular del ramo para que explique y aclare lo que el presidente entrega como resultados de su gestión anual en ese campo, en este caso, educación. ¿Usted qué le preguntaría al secretario Lujambio?

A todos se nos ocurren muchas cosas, pero la guía -se supone- debe ser el mismo informe presidencial. ¿Y qué informa a la nación, qué cuentas da la administración actual sobre la educación en México?

En el Tercer Informe de Gobierno, el reporte sobre educación se encuentra en el apartado Igualdad de Oportunidades, tiene el encabezado 3.3 "Transformación Educativa", y corre de la página 351 a la 380. El texto es prolijo y disparejo; se mezclan propósitos, datos y retos, sin un parámetro común en los distintos apartados; la misma amplitud o brevedad de los textos no está relacionada con su importancia objetiva.

Es claro que se trata de un trabajo en equipo, porque se notan múltiples manos en su confección y cambio de estilo cada pocos párrafos; no hubo nadie que se apiadara y le metiera un único criterio editorial. Eso sí, muchísimos números; es muy aplaudible que se presenten elementos objetivos, duros, y no florilegios retóricos, pero sin una indicación de prioridades, el lector tiende a ahogarse en la multitud de números.

El número nos sirve cuando tenemos un universo de referencia o un parámetro de comparación; sobre todo, cuando hablamos de miles y millones, no contar con el patrón de una medida nos lleva a más dudas que certezas: esa inversión de miles de millones -por ejemplo, los al menos 14 mil 644 millones de pesos que cuesta la Alianza por la Calidad de la Educación, según se nos informa en la página 463, ¿es mucho o es poco?, ¿es dispendio o tacañería?, ¿sirve de algo, produce los efectos deseados?

El texto mismo del informe no nos permite llegar a conclusiones muy sólidas; ¿vamos para atrás o para adelante? Y en el caso de ir progresando, ¿la velocidad es la adecuada, la deseable? Un botonazo de muestra: el sorprendente cuadro de la página 462 nos muestra en detalle cómo el número absoluto de rezagados -es decir, los mexicanos mayores de 15 años que son analfabetas o no completaron primaria o secundaria- ha permanecido sin cambios sustantivos desde al menos el año 2000 (grosso modo, 33 millones entonces y 33 millones ahora), pero lo que sí ha cambiado es la proporción con respecto de la población total: padecían rezago 50.9 por ciento de la población de entonces, pero ahora es 43.2 por ciento.

Así que lo que logran las estrategias de nuestro gobierno es contener el fenómeno, sin propiamente revertirlo; nada raro si lo que pasó es que, cito, "derivado del esfuerzo realizado en el periodo 2008-2009, el rezago disminuyó 0.8 por ciento que en números absolutos corresponde a 42 mil 600 personas". Bueno, a ese paso, los 33 millones dejados fuera por el sistema deberán tener suma paciencia.

Mañana nos enteraremos de cómo nuestros voceros se entendieron -o no- con el oficial designado por el Ejecutivo para conducir las acciones que garantizan nuestro derecho constitucional a la educación. No parece que el secretario identifique bien los recovecos del sistema y pueda responder de botepronto sobre cualquier aspecto del encargo que lleva sobre las espaldas, ni tampoco que todos los legisladores que lo interrogarán estén suficientemente empapados con la materia a tratar. Ni el que pregunta sabe mucho -con excepción de los exfuncionarios- ni el que contesta domina bien los contenidos; este entuerto replica la situación de algunos salones de clase.

Mejor haríamos en regresar a la pregunta del inicio: ¿qué preguntarle al secretario? El informe informa, pero de ahí no se sigue gran qué; la comparecencia puede ser paseo complaciente o pamba inmisericorde, ambas estériles. Mejor un diálogo, exigente y crítico, sobre el futuro, no tanto sobre el pasado. Yo propongo que preguntemos al secretario tres cosas: si va a revisar detalladamente la calidad del gasto en educación, para no recortar sino para redireccionar los dispendios e invertir en lo que tiene evidencia de funcionar; si la Alianza va a dejar de ser un acuerdo bilateral, temporal y no exigible como mandato, y se van a decidir, él y los legisladores, a llevar lo sustancial a ley.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
 
Conoce mi trayectoria.

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