La escuela como gimnasio de la participación

el 22 Marzo 2017. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 520

Publicado en Animal Político 22|3|2017

Por: Marina Díaz Enríquez

El 7 de marzo pasado, Mexicanos Primero presentó su estudio Tod@s –Estado de la Educación en México 2017-, en el que se exponen situaciones de exclusión a las que se enfrentan los niños, niñas y jóvenes de nuestro país. Exclusión que todos y todas, en algún momento de nuestra trayectoria escolar, hemos vivido y padecido.

 

Ante esta abrumadora realidad, Mexicanos Primero aspira a que el sistema educativo sea incluyente, a través del cumplimiento de la triple inclusión, la cual propone:

Derecho a estar: Que todos los niños, niñas y jóvenes de México no sólo tengan acceso a una escuela, sino que lleguen listos para aprender, que permanezcan y que transiten en tiempo y forma durante los 12 años de educación obligatoria.

Derecho a aprender: Que cada niño y niña aprenda tanto lo que necesite, como lo que quiere. El aprendizaje debe incluir el desarrollo cognitivo, físico, emocional, creativo y social del y la estudiante, lo que desemboca en su desarrollo integral y les permita alcanzar la mejor versión de sí mismos.

Derecho a participar: Que cada niño, niña y joven de México construya su propio proceso de aprendizaje en su experiencia educativa.

Y es en este último punto de la triple inclusión donde me quiero detener. El reto de lograr que la participación forme parte de la vida cotidiana de los niños, niñas y jóvenes es enorme, pero es un reto que debemos tomar si queremos que se construya una sociedad más justa, democrática e incluyente.

Cada vez es más común escuchar conversaciones sobre participación ciudadana –y la falta de ésta-. “No es sólo votar”, “hay que dar un paso más” son lecturas constantes, sobre todo cuando los tiempos electorales se acercan. Pero, ¿por qué nos es tan difícil participar?

La respuesta es sencilla: participar se nos dificulta porque nunca tuvimos la oportunidad de aprender a hacerlo.

Vivimos en una sociedad democrática sin saber vivir en ella, con las responsabilidades que esto implica. Y eso se debe a que el sistema falló en educarnos para la democracia. Sufrimos la exclusión de aprender a participar en y desde la escuela.

En Tod@s se presentan situaciones donde los y las alumnas sienten la exclusión de la participación. “Yo creo que [los alumnos deben participar en las decisiones] porque si te pones a pensar todo lo que decimos aquí [en esta entrevista], si en verdad lo tomaran en cuenta sería una escuela mucho mejor”, comentó un alumno de secundaria cuando se le preguntó sobre cómo les gustaría vivir la participación.

La escuela debe ser ese espacio donde vayamos a ejercitar día a día nuestra ciudadanía, una ciudadanía democrática e incluyente… la escuela debe convertirse en el gimnasio de la participación.

¿Va a ser complicado? Sí. ¿El resultado será inmediato? No. Pero es un resultado que valdrá el esfuerzo invertido: ejercitar el músculo ciudadano tan necesario para construir sociedades más participativas, activas, democráticas e incluyentes.

Sólo cuando nuestro sistema educativo entienda a la escuela, no como un centro de trabajo, sino como un espacio democrático donde quienes se involucran tienen aportaciones indispensables e invaluables para la construcción de su proceso de aprendizaje, se podrá empezar a hablar de que la tercera inclusión se cumple.

Si el derecho a aprender busca que el o la estudiante se desarrolle integralmente, en plenitud, la mejor manera de hacerlo es teniendo relación con otras personas. Es mediante el diálogo que se genera conocimiento, es sólo a través de la participación que se genera comunidad, identidad y pertenencia.

La participación nos permite tener contacto con la otredad, y es en ese encuentro con “el otro” que nos desarrollamos plenamente porque descubrimos la belleza de la diversidad, porque nos identificamos y dialogamos con ideas ajenas o distintas a las nuestras y así construimos nuestros aprendizajes.

Gracias a esos encuentros valoramos lo diverso; sólo en esos encuentros se vive la inclusión.

#TodoParaTodos

 

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