La prueba a propósito de ENLACE

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 31 Enero 2014. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4786

Publicado en Animal Político | 31-01-2014

Se necesitan razones para entender por qué es “razonable” suspender la prueba ENLACE en toda educación básica, pero es válido conservarla en Media Superior, y si no se podía hacer algo semejante para alguno o todos los grados.

¿Por qué es importante la evaluación de los aprendizajes? ¿Por qué es importante la evaluación censal? ¿Por qué es importante debatir las decisiones de política pública en educación y la vigilancia ciudadana sobre ellas?

Antes de abordar esas tres cuestiones, a mi juicio las centrales, hago una recapitulación de la discusión sobre ENLACE, que se desató a partir del comunicado del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en diciembre de 2013 con el aviso de su cancelación.

  • Hay una importante convergencia acerca de la falta de claridad en el anuncio. “Está en veremos” es muy distinto a “se decide cancelar la prueba porque no hay condiciones” y menos parecido aún a “la ley marca que ya no corresponde a la Secretaría de Educación Pública (SEP) hacer las evaluaciones”. La comunicación del 9 de junio de 2013, el 19 diciembre de 2013 (por “interpósita institución”, como dirían los abogados, pues el comunicado del INEE  –como bien observa Eduardo Andere- ni se firmó ni se publicó conjuntamente) y el 20 de enero de 2014, respectivamente, muestra una progresiva racionalización del resbalón. Alguien comentó con ironía en un tuit que el Secretario creyó que íbamos a entender lo que no dijo.

  • Como dicta el Orden Jurídico Nacional, la acción de los funcionarios (vale para los de la SEP como para los del INEE) requiere estar “fundada” y “motivada”. Es decir, toda acción u omisión –en este caso, la cancelación de la aplicación de ENLACE correspondiente a 2014- debe ligarse a atribuciones de ley explícitas (la fundamentación) y a hechos que justifiquen haber seleccionado ese curso de acción y no otro (la motivación). En el caso que nos ocupa, la motivación no es el tema de la confiabilidad o validez de ENLACE, pues el estudio que aporta la evidencia académica, imparcial y revisable, aún no está listo (será publicado en marzo, como ha aclarado el Dr. Backhoff). Así, no puede aducirse como motivación para cancelar la administración de la prueba este año; en cambio, las declaraciones del titular de SEP apuntan a considerar una “insuficiente fundamentación”: ya la ley no me lo marca, y por ende no me lo permite. ¿Será así? ¿Esa interpretación es la correcta? ¿En eso estaba pensando el legislador? ¿Le queda igualmente claro al INEE?

Mientras tanto, regreso a las tres preguntas iniciales:

  1. La evaluación de los aprendizajes es vital porque el derecho a la educación es fundamentalmente el derecho a aprender. La reflexión universal va en esa dirección, cada vez más vinculante jurídicamente, como lo expresa el Informe de Educación para Todos de UNESCO y las tareas del equipo internacional convocado en el marco de la iniciativa global Educación Primero para trabajar con métricas de aprendizaje; se tienen que desarrollar instrumentos no sólo nacionales sino también internacionales para tener un parámetro del cumplimiento de los gobiernos en su obligación de reconocer, defender y fomentar el derecho. Sus datos inflados de cobertura ya no bastan, se necesita evidencia de que en la escuela se aprende. La evaluación de los aprendizajes de los alumnos no es en primera instancia un tema de planeación educativa, sino de rendición de cuentas sobre derechos humanos.
  2. La evaluación censal es importante porque justamente en ella se reconoce a los titulares del derecho: a los niños, niñas y jóvenes concretos, a las personas. Si sólo nos quedamos con las evaluaciones muestrales, como son EXCALE o PISA, que son muy valiosas, no lograremos responder a la pregunta “¿y yo qué puedo hacer?” No es necesario evaluar más para saber los generales del problema –que eso ya se sabe con razonable ubicación- sino para intervenir en donde pasa el hecho educativo mismo y volver a verificar; en suma, para dar cuentas, verdaderas cuentas, y por ende detalladas. Si yo sé gracias al promedio estatal en EXCALE o PISA que los jóvenes de Yucatán tienen problemas en matemáticas, ello sin embargo no me permite saber cómo tal escuela en concreto se está desempeñando, ni qué acciones, como padre, maestro o ciudadano interesado puedo hacer. No contar con evaluación censal nos devuelve al oscurantismo en el que sólo las autoridades centrales de evaluación y de implementación son las que nos pueden guiar, conducirnos por la obediencia y no por la evidencia.
  3. Las decisiones de política pública son verdaderamente públicas si son algo más que “gubernamentales” u “oficiales”. La participación de los ciudadanos en las decisiones educativas no puede quedar reducida, circunscrita a los formatos de cómo, cuándo, con qué extensión y con qué “permiso” o “filtro” participar, todo unilateralmente establecido por la autoridad. Este debate sobre ENLACE ha sido muy aleccionador, desde la reacción afectada, teatral y airada de “no saben o no quieren entender”, hasta el tic del resentimiento de “esos no son investigadores, son empresarios” –cosa muy fea en México, que atenta contra la pureza de algunos académicos que cobran en las instituciones oficiales. No, es algo mucho más virulento, fuerte e inquietante: tener activistas con argumentos y datos, con velocidad de reacción y posibilidades expresivas, con una causa -por la que se juegan prestigio, fortuna y vida- y no con una chamba o nombramiento, saca del bostezo, la parsimonia y la falsa neutralidad a otros azorados actores.

Fichte, el filósofo ilustrado alemán, decía que “es por tu bien y luego entenderás” no es buen argumento, porque eso mismo nos puede decir quien nos pone una soga al cuello. Se necesitan razones que confirmen que éste no es un retroceso en la cultura de la evaluación –por cierto, un mandato explícito del INEE es fomentarla, como asienta el Artículo 27, fracción XVI, de su ley reglamentaria. Se necesitan razones para entender por qué es “razonable” suspender en toda educación básica, pero es válido conservar ENLACE en Media Superior, y si no se podía hacer algo semejante para alguno o todos los grados. Se necesitan razones para entender por qué esta decisión es distinta a darle la razón a los agentes de la Coordinadora que bloquearon, quemaron y robaron la prueba. Se necesitan razones para entender por qué se acabó con la prueba, en lugar de acabar con la corrupción que la distorsiona.

La prueba más importante no es ENLACE, sino a propósito de ENLACE: la prueba a la que estamos sometidos en estas semanas es para todos nosotros como sociedad, para saber si la discusión sobre el objetivo, los usos y las características de la evaluación va a involucrar razones, datos y evidencia o imposición, a muchos o a pocos, a los de siempre o a algunos más.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
Conoce mi trayectoria.

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