La rectoría educativa democrática: Un reto para el 2016

Escrito por FERNANDO RUIZ R. el 20 Enero 2016. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 2706

Publicado en Animal Político 20|01|16

 

La implementación de la reforma del artículo tercero constitucional sigue siendo el eje central de la agenda educativa nacional (http://eluni.mx/1neqD4F). Sin embargo el desafío no sólo es implementar los cambios, sino generarlos a través de nuevas prácticas políticas e institucionales.

Las decisiones políticas de 2015 brindaron un nuevo contexto para la recuperación de la rectoría educativa. Sin embargo, estos avances no aseguran la formulación de mejores decisiones, pues debe estar complementada con una conducción política orientada hacia la consecución de metas educativas concretas. En México, el consenso es lograr que las niñas, niños y adolescentes logren trayectorias completas y exitosas en su vida escolar; es decir, que terminen el bachillerato con aprendizajes significativos.

 

Lo anterior exige una agenda extensa y ambiciosa. No sólo incluye eliminar viejas prácticas como la opacidad en el manejo de las plazas docentes, la persistencia de irregularidades en los concursos de ingreso y promoción y la depuración de la nómina magisterial a fin de hacerla un instrumento para la eficacia y equidad educativa. También incluye aterrizar y ejecutar propuestas para la renovación de las normales y su articulación con la evaluación y la formación continua, establecer mecanismos efectivos de comunicación con maestros, alumnos y padres de familia, eliminar el monolingüismo en las escuelas, y vigorizar las estructuras educativas regionales y locales, entre otros puntos.

Asimismo, contempla seguir avanzando en la evaluación del desempeño docente y en la ejecución transparente de la construcción y rehabilitación de la infraestructura educativa. Plantea la necesidad de hacer cumplir la ley a fin de asegurar que los docentes cumplan con su obligación de realizar jornadas de trabajo sin interrupciones no educativas y asegurar 200 días efectivos de clases, algo que no ha pasado en estados como Oaxaca, Michoacán, Guerrero y Chiapas desde hace dos décadas. También implica la eliminación de la práctica de financiar con recursos públicos a los comisionados sindicales y permitir la existencia de personal que cobra un sueldo sin cumplir con su asignación frente a grupo (http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/sep-recortara-a-mil-200-comisionados-sindicales-que-recibian-mil-mdp.html).

Todas estas acciones exigen no sólo la ejecución eficaz, sino también la conducción democrática, participativa y con rendición de cuentas. Se dice fácil, pero la cultura autoritaria mexicana no sólo está arraigada entre políticos, funcionarios y dirigentes sindicales, sino incluso entre los miembros de organizaciones sociales y civiles. Es frecuente presenciar que programas y proyectos educativos que incorporan mecanismos para la participación ciudadana terminen ejecutándose autoritariamente.

Hay una natural y habitual desconfianza hacia políticos y funcionarios por parte de la ciudadanía y los agentes educativos (http://www3.weforum.org/docs/gcr/2015-2016/Global_Competitiveness_Report_2015-2016.pdf). No es gratuito dicha desconfianza ya que aún predomina la visión del poder como forma de dominación y control, y no como un mecanismo de coordinación social. La agenda educativa de 2016 está llena de promesas esperanzadoras que pueden desaprovecharse por una inadecuada conducción política y por la inacción de la sociedad civil.

Las entidades federativas son el escenario donde la reforma educativa se desenvuelve y hace realidad. A pesar de la alternancia política en muchos de ellos, la dinámica institucional de las secretarías de educación estatales se mantiene sin cambios sustanciales, con predominio de prácticas clientelares, con escasas políticas educativas locales y, en no pocos casos, con reticencias en la ejecución de las directivas nacionales. La renovación política en Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas plantea nuevamente, al igual que en 2015, la posibilidad de construcción de liderazgos comprometidos con el cambio educativo y la participación democrática amplia.

En este momento no se trata sólo de conservar los equilibrios sociales, sino también de construir y cambiar las relaciones de coordinación para la convivencia y el bienestar social. Ya no hay duda, el mandato del artículo tercero constitucional se está cumpliendo, pero la intrincada red normativa e institucional puede aún minarla y restarle eficacia, por lo que la capacidad articuladora de los gobiernos es crucial. Se ha avanzado en la comunicación política, pero persiste las viejas prácticas políticas autoritarias y opacas; es muy débil aún la rendición de cuentas en el sistema educativo, así como en el sistema político.

En Mexicanos Primero nos comprometemos a acompañar a las autoridades en el proceso de cambio educativo. Plantearemos posiciones sobre las decisiones, las estrategias, las interpretaciones de la ley, las prioridades, los plazos y las metas como una forma de mantener una conversación pública sobre el sentido de los cambios. Seguiremos participando en el debate público informado porque asumimos que la pluralidad, la crítica y la propuesta fundamentadas contribuyen no sólo a acotar los liderazgos autoritarios, sino también a incentivar la participación social y construir nuestra cultura ciudadana.

Acerca del autor

FERNANDO RUIZ R.

Soy investigador en Mexicanos Primero.

Conoce mi trayectoria.

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