Los jóvenes héroes

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 14 Septiembre 2015. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 3602

Ayer, 13 de septiembre, se cumplieron 168 años del asalto al Castillo de Chapultepec realizado por las tropas estadounidenses. A resultas del combate para capturar el edificio, en ese entonces sede del Colegio Militar, murieron en el lugar seis muchachos, con edades que iban de los catorce a los veinte años.

Con justa razón, en todo México se recuerda su valor y responsabilidad, al enfrentar en condiciones muy desproporcionadas a la tropa invasora; su temprano sacrificio ha sido inspiración para extraordinarias piezas literarias y obras plásticas, y ocasionalmente materia prima de patriotismos lacrimógenos y discursos oportunistas y engolados. Pero tampoco abundaré sobre la gesta histórica, sino más bien invito a que todos nos preguntemos: ¿y qué enfrentan los jóvenes en el presente?

Un dato escalofriante: hoy mismo, más de 7 millones de jóvenes de 14 a 20 años no asisten a la escuela, en ninguna modalidad. ¡7 millones! Estos jóvenes fuera de la escuela son alrededor del 47% de ese grupo de edad, pero se puede captar mejor lo dramático de la situación cuando vemos que, a los catorce años cumplidos, el 85% de los mexicanos está en la escuela, pero a los veinte años de edad ya sólo el 28% de los jóvenes está estudiando.

7 millones de jóvenes, en el despunte de su talento y su energía, están fuera de ruta, lejos de la principal avenida de desarrollo social, la educación, pues el ingreso que puedan recibir como mano de obra genérica o en los circuitos de trabajo informal es muy probable que se perpetúe y los haga permanecer en el piso de la marginación. 47% de ellos, en promedio, ya trabajan o han trabajado, iniciando a los doce años.

Incluso si la escuela no es muy buena, incluso si se encuentran en retraso con respecto del avance previsto en grados escolares, sus compañeros, sus contemporáneos que acuden presencialmente a la escuela o participan en algún sistema educativo, se encuentran en una dinámica mucho más favorable. No continuar los estudios es un factor de riesgo no sólo para la pobreza, entendida como escasez económica; esas muchachas, esos muchachos son candidatos típicos al abuso laboral, a la extorsión sindical, policial o del crimen callejero, blancos más fáciles a los asaltos de las adicciones, inertes ante el atropello a sus derechos, carne de cañón.

7 millones es un país entero. Muchos países del mundo tienen esos números como fuerza laboral o como población escolar total. No sólo es una formidable fuente que se puede desperdiciar como trabajo de bajo valor agregado. También eso; pero antes y por encima de ello son siete millones de sueños pospuestos o truncados, siete millones de esperanzas frágiles, siete millones de proyectos de vida en los que la vulnerabilidad se acumula, se adensa, remolinea ominosamente.

¿Y qué vamos a hacer? ¿Les tocará a estos jóvenes la experiencia de Chapultepec, sólo una resistencia desesperada y sin pertrechos, sin perspectivas de ayuda? ¿Una batalla en la que no hay mañana? Estos jóvenes hoy por hoy son una multitud silenciosa y silenciada, pero en su capacidad y en sus aspiraciones no son tan diferentes de otros, de quienes sí tenemos noticia y conocemos nombre y apellido.

Nadie acudió a apoyar a Francisco Márquez, acribillado por una decena de enemigos a sus catorce años de edad, y en la conmemoración del 13 de septiembre hay una pequeña traza de rabia e impotencia, un sutil reproche a nosotros mismos, que como país no estuvimos en condiciones de defender con éxito a nuestros hijos. Hoy ya no nos lo podemos permitir. Comprometámonos en buscar y en exigir soluciones para la educación media superior, para ampliar el acceso, la cobertura y la calidad. Que el destino de nuestros jóvenes héroes sea el de llegar a adultos en plenitud, -una plenitud efectiva, no retórica- una vida adulta de opción libre, estabilidad en el trabajo, crecimiento continuo y participación ciudadana.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
Conoce mi trayectoria.

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