Los maestros hoy

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 21 Noviembre 2013. Publicado en David Calderón - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4691

Publicado en Campus Milenio

Hablamos mucho de los maestros, pero no con ellos. Estamos ciertos de que se necesita un nuevo pacto, una nueva alianza entre la sociedad y sus maestros. Todos los maestros de México son parte de una comunidad concreta, que no es su jefatura de sector, ni su sección sindical; al final de su demandante jornada de trabajo los espera una familia. De nuestras familias salieron y a ellas regresan, regresan todos los días y regresan también después de 35, 40 o más años de servicio. Los maestros y las maestras de México no deben considerarse propiedad de la Secretaría de Educación o del sindicato; son por encima de todo los maestros y maestras de su comunidad, y ya después son servidores públicos contratados por una instancia oficial, y si así libremente lo deciden, militantes en la agrupación gremial de su preferencia.

Lo hemos dicho y lo reiteramos: se hace un daño gravísimo, no sólo a la posibilidad de aprender de nuestros niños, sino a la dignidad de la propia profesión, todas las veces en las que prevalece la nefasta tradición de agrupar y azuzar a los maestros como peones de apoyo político y sindical, carne de cañón para marchas y plantones que sólo benefician a los líderes, pretexto para reacomodos de poder, contingentes credencializables para el juego electoral.

Se les denigra todas las veces que se quiere sustituir su natural y necesaria solidaridad e identidad de gremio, y reemplazarla con la desinformación y la amenaza de represalia si no participan en paros y protestas.

Se les ofende cuando la metáfora de los académicos los compara con choferes que no pueden hacer nada hasta que no se arregle la carretera, como si el suyo fuera un trabajo de operario, de mera aplicación y no el reto y arte creativo de educar y desarrollar los intereses y talentos de cada alumno.

Se les usa cuando los editorialistas chocarreros los criminalizan de tajo, sin excepción, cuando se les etiqueta a todos como vándalos y flojos, sin clarificar la diferencia entre las dirigencias corruptas y los contingentes forzados, sin investigar quiénes financian los traslados en autobuses y quiénes negocian con senadores su estancia en la Ciudad de México.

Se les agravia cuando sirven de pretexto para que los opinadores obtengan una fama pasajera y parásita, haciendo de supuestos heraldos de la protesta y sustituyendo la propia expresión de los maestros, buscando inculcar la antidemocrática idea de que la única salida posible es la abrogación del proceso constitucional, y que eso se debe forzar con la violencia, porque no tarda el gran capital internacional en rematar las suculentas escuelas rurales, que serán un gran negocio ahora que se privaticen.

Se sirven de los maestros, en lugar de servirlos, aquellos que ya privatizaron la educación en la práctica: acumulando plazas, comisiones no educativas, becas inmerecidas; decidiendo arbitrariamente la asignación de los maestros sin reconocer su mérito y talento personal; aquellos que entran con el lucro por delante, con transparencia y calidad inexistentes, en los catálogos de los cursos de formación, como proveedores de tecnología, como vendedores de materiales didácticos, como consultores pagados de los sistemas estatales o hasta los microprivatizadores que tienen su negocio de venta de pruebas pirata.

En fin, ser maestro en México hoy, poder ser maestro de verdad, es toda una obra maestra: una obra maestra de responsabilidad, de congruencia, de perseverancia, de optimismo. Es no dejarse vencer por las carencias, los obstáculos, las presiones de los padres a veces caprichosos; no sucumbir ante el papeleo interminable, el cambio de jugada pedagógico de cada régimen, las exigencias injustas o ignorantes en varios de los niveles de autoridad. Y con todo, ahí están: luminosos, sonrientes, entusiastas, resilentes, listos al próximo reto.

Hemos vivido como país, en los últimos meses, jornadas muy complicadas, dolorosas muchas de ellas, en la configuración de un nuevo entendimiento sobre el papel de los directivos y los docentes. Con el Premio ABC quisimos ganar una visión más amplia, a través de una evaluación de 360 grados, para documentar y aprender qué es lo que hace un gran maestro. El homenaje que anualmente les rendimos es sólo un pequeño acto de justicia por sus desvelos por nuestros niños y sus compañeros maestros.

Los premiados pasaron por un proceso dedicado para identificar sus méritos, su trayectoria, sus buenas prácticas, su capacidad de innovar. Se partió de un decálogo y perfiles que sirvieron de referente para adentrarnos en el accionar educativo de todos los que respondieron a la convocatoria. De 500 aspirantes al premio, los maestros ganadores cruzaron el escrutinio detallado de su documentación para confirmar su cumplimiento destacado de la jornada y el calendario, el logro de aprendizaje de sus alumnos, la continuidad y solidez de su preparación continua. Les pedimos que nos presentaran sus proyectos y nos expresaran sus visiones sobre el quehacer docente y directivo. Fueron entrevistados sus alumnos, sus compañeros, sus superiores inmediatos; se tomó el pulso en campo, para observar con investigadores independientes a Mexicanos Primero cómo se desempeñaban en su labor cotidiana.

Son grandes, pero no excepcionales; es decir, no son una rareza, una excepción; más bien son ejemplares. Son maestras y maestros de los que aprendemos, docentes frente a grupo, asesores técnico-pedagógicos, directores y supervisores admirables. Quien conoce su historia, sus afanes y sus logros ve que son posibles, que son repetibles, que marcan rumbo y abren camino, pero que en esa ruta caben muchos, muchísimos, cientos de miles de sus compañeros. Son, en ese sentido, pioneras, pioneros; son los primeros en incursionar en un enfoque, en una práctica, pero detrás de ellos muchos pueden hallar su propio camino y hacer sus propios descubrimientos. Con y sin reforma, muchos de ellas y ellos ya están transformando el sistema y desafiando las tradiciones humillantes. No los dejemos solos.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
Conoce mi trayectoria.

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