(Mal)Gasto

Escrito por CLAUDIO X. GONZÁLEZ G el 25 Septiembre 2013. Publicado en Claudio X. González - Blog, Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 4795

El siguiente paso en el largo camino hacia una educación de calidad es el del gasto. Si no se transforma a fondo cómo se gasta el dinero de los mexicanos en la materia, no habrá una verdadera reforma educativa.

Actualmente despilfarramos buena parte de los recursos que destinamos a la educación. Y no son pocos. De hecho, es el mayor rubro de gasto nacional: más de 635 mil millones de pesos cada año. Como porcentaje del presupuesto (+ del 20%), somos número uno entre los países de la OCDE. Sin embargo, en resultados educativos, somos el último lugar. Gastamos mucho y no hay resultados. ¡Gastamos muy mal!

El reciente estudio de Mexicanos Primero, liderado por David Calderón y Jennifer O'Donoghue, caracteriza de la siguiente manera el gasto educativo: ineficaz, inequitativo, capturado, ineficiente, opaco y corrupto. Veamos:

  • Ineficaz porque no procura las condiciones mínimas para el aprendizaje. 30% de las primarias no tienen biblioteca, 44% de las escuelas rurales no tienen baño y 94% no tienen laboratorio de ciencia.
  • Inequitativo, pues en lugar de acortar brechas, las ensancha. El 59% de las escuelas del país son "no escuelas": espacios físicos que no cuentan con el mínimo indispensable en términos de infraestructura, capital humano y método pedagógico.
    Por otro lado, más del 90% del gasto se va en pago a nómina pero no apoya al talento ni favorece al que más se esfuerza.
    Por si fuera poco, la entrega de recursos a los estados ahonda las diferencias: la inversión por niño en Yucatán es de $35,000 anuales; en Chiapas es de $12,000. ¿Por qué?
  • Capturado, porque mientras que los maestros y las escuelas carecen de lo elemental, nunca falta dinero para los sindicatos. A través de la movilización callejera y político-electoral, el chantaje, la colonización de Secretarías de Educación estatales y negociaciones extra-legales, los sindicatos aseguran grandes cantidades de recursos que deberían destinarse a la educación.
  • Ineficiente, pues cunde el desorden en su planeación, ejercicio, seguimiento y evaluación. En lugar de un círculo virtuoso lo rige un círculo vicioso. En este sentido el gobierno, tanto en su faceta federal como local, es un desgobierno.
  • Opaco, pues falta transparencia y rendición de cuentas en el sistema. Los gobiernos estatales ocultan información. En buena medida, el problema de sus finanzas tiene que ver con cesiones hechas, sexenio tras sexenio, por mandatarios débiles y deshonestos, a cúpulas sindicales. ¡Más de 3 mil millones de pesos se pagan cada año a comisionados y cúpulas sindicales!

Corrupto, pues seguimos viviendo con la plaga de las comisiones sindicales y no educativas, los aviadores, y la venta, herencia y acumulación de plazas. ¡Sólo en 2010 y 2011, la Auditoría Superior identificó un uso irregular de más de 25 mil millones de pesos! Las manifestaciones que sufrimos en días pasados, encabezadas por un ejército de "vividores del presupuesto", nos dan muestra a los capitalinos del tamaño del problema.

Las pruebas del (Mal)Gasto sobran. Es hora de poner orden en la materia y de usar los recursos de manera eficaz, equitativa, participativa, eficiente, transparente y honesta. ¡Sin (Buen)Gasto, no habrá reforma educativa!

El reto es mayúsculo: pasar de un sistema de empleo y prebendas para adultos, disfrazado de sistema educativo, a un sistema en el que se premie el aprendizaje de los alumnos, el mérito de los maestros, la transparencia y la rendición de cuentas.

No será fácil. La resistencia y la turbulencia de quienes quieren que las cosas se mantengan está asegurada.

La llamada reforma fiscal pretende más recursos de los mexicanos. Lo mínimo que nos tiene que garantizar el gobierno es absoluta transparencia y que esos recursos serán utilizados para servir a los que más lo necesitan, y no para mantener burocracias elefantiásicas o a sindicatos corruptos.

Algunos aspectos de dicha reforma, reflejados en la propuesta presupuestal del Ejecutivo, envían señales positivas, entre ellos: la centralización de la nómina magisterial, la reducción de programas costosos e inútiles, la eliminación de las comisiones no educativas, la homologación del programas de becas y una bolsa de recursos para las escuelas más rezagadas. La clave, nuevamente, será su correcta implementación.

Los ciudadanos nos tenemos que mantener vigilantes. Tenemos derecho a demandar el uso correcto de los recursos por parte del Ejecutivo, del Legislativo, de la Auditoría Superior de la Federación y, si es necesario, de los órganos de justicia. ¡Si quieren más dinero, que aprendan a gastarlo!

Acerca del autor

CLAUDIO X. GONZÁLEZ G

CLAUDIO X. GONZÁLEZ G

Fundador de Mexicanos Primero

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