¿Qué esperamos ver en una nueva ley docente? Parte 4

Escrito por JENNIFER O'DONOGHUE el 04 Diciembre 2018. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 62

Publicado en Animal Político | 4.12.2018

Si hay una deuda que hereda la nueva administración en el campo educativo, es la deuda con las y los maestros mexicanos en cuanto a garantizarles una formación inicial y continua que asegure que lleguen a las aulas, las escuelas y las zonas escolares con las actitudes y herramientas para promover el aprendizaje incluyente.

Ser docente es sumamente complejo; requiere una combinación de habilidades, conocimientos y dispociones que se desarrollan antes de entrar al servicio – en la formación inicial–, pero principalmente siendo maestro y a lo largo de toda su carrera.

Ser docente implica ser un aprendiz experto, reconocerse como una persona con pasión por aprender e insertarse en un proceso continuo de reflexión y búsqueda. Significa ser un catalizador del aprendizaje de otros, diseñar situaciones y experiencias que desarrollan la autonomía, la creatividad, la crítica y la reflexión de cada uno de sus alumnos respetando el ritmo y estilo de cada una. Ser docente es ser un colaborador, conversar, reflexionar, investigar y emprender actividades en equipo con sus alumnos, con otros profesores, con las familias y con la comunidad educativa.

Ser docente es también ser un agente de cambio, empaparse, reconocer y recuperar lo mejor del contexto para promover cambios significativos para que, vaya a donde vaya, haga lo necesario para transformar la educación desde el aula, la escuela y la región. Y ser docente es ser un ciudadano democrático, comprometerse a trabajar por el bien común, ser ejemplo ético y cívico, seguir principios de buen trato y participación, impulsar la libertad, la justicia y la inclusión, y respetar, proteger y promover el derecho a aprender.

Nos equivocamos, gravemente, si pensamos que una persona puede ser docente, con todo lo que implica y en contextos diversos, sola. La formación docente, tanto inicial como continua, es pieza clave para que cualquier sistema educativo logre su fin: garantizar a cada niña, niño y joven su derecho a estar, aprender y participar en la escuela.

Uno de los avances plasmados en la Ley General de Servicio Profesional Docente (LGSPD) aprobada en 2013 fue reconocer no sólo la responsabilidad de las autoridades de ofrecer programas de formación docente, sino el derecho de las y los maestros a tener acceso y ser incorporados a oportunidades de aprendizaje profesional, tanto en lo individual como en lo colectivo y a nivel escuela. Sin embargo, como documentamos en La escuela que queremos (que se puede descargar sin costo en www.mexicanosprimero.org), entre 2013 y 2018, no se puso la atención necesaria en el tema ni se desarrolló una estrategia efectiva para que cada maestro contara con las oportunidades de aprendizaje que necesitaba, de acuerdo a su contexto, necesidades e intereses.

Ahora, en la víspera de la abrogación de esta ley, ¿qué esperamos en una nueva ley que promueva y garantice el derecho de las y los maestros a un aprendizaje profesional docente?

Formación docente inicial

Que se garantice una formación inicial que desarrolle las prácticas, las actitudes y los conocimientos necesarios para que cada egresado de la educación normal promueva efectivamente el derecho de todas y todos a aprender. Sin embargo, en una encuesta a docentes levantada por Mexicanos Primero en septiembre pasado[1], menos de la mitad consideró que la formación inicial actualmente asegura que los docentes llegan a sus escuelas con la confianza y las estrategias para promover una educación incluyente.

Desde la ley, se debe fortalecer las capacidades institucionales de autoridades educativas, las principales responsables para la formación inicial, promover la gestión efectiva y propiciar el desarrollo del cuerpo académico en las escuelas normales, así como asegurar un currículum pertinente para la formación inicial.

Formación docente continua

Garantizar una formación continua que responda a las necesidades diagnosticadas y expresadas de las y los docentes, y que sea pertinente para el contexto. En nuestra encuesta a docentes, casi 2 de cada 3 docentes reportaron que la actual estrategia de formación continua NO satisface sus necesidades de aprendizaje.

Reconocer el derecho de cada docente a oportunidades de formación continua pertinentes y relevantes y establecer la responsabilidad del Estado de asegurar la equidad y calidad de las oportunidades de formación continua con base en perfiles docentes y las necesidades de aprendizaje de las y los estudiantes.

En una línea de formación individual, se debe asegurar que ésta responda a las necesidades y formas de aprendizaje de los maestros, derivando de evaluaciones diagnósticas y siendo específica y constante para cada docente, director, asesor técnico pedagógico y supervisor.

Una nueva ley debe también promover el aprendizaje colectivo en las escuelas con la obligación de autoridades educativas de impulsar políticas públicas y estrategias adecuadas para el aprendizaje colectivo en y entre las escuelas.

Evaluación diagnóstica

Una nueva ley docente debe no sólo desvincular la evaluación docente de posibles consecuencias laborales, sino asegurar que exista una evaluación diseñada e implementada para diagnosticar las necesidades formativas de los docentes como parte de su proceso de aprendizaje profesional. A pesar de que 3 de cada 4 docentes en nuestra encuesta se manifestaron de acuerdo con la existencia de una evaluación como parte de su proceso de formación continua, 2 de cada 3 consideraron que la evaluación de desempeño docente actual NO ha servido como componente de su aprendizaje profesional docente.

Desde la ley, se debe establecer el derecho de cada docente a participar en una evaluación diagnóstica adecuada para su función y contexto. Esta evaluación se debe diseñar con base en perfiles nacionales de cada figura educativa y los resultados deben forzosamente derivar en un

plan personalizado de formación continua. Asimismo, se debe establecer la obligación de las autoridades a medir la efectividad de la evaluación diagnóstica como herramienta para orientar la formación continua.

Esperamos que una nueva ley docente con enfoque en garantizar una formación inicial y continua adecuada forme parte de la nueva etapa de la transformación educativa para así empezar a saldar esta deuda con los maestros y priorizar políticas enfocadas a garantizar sus derechos docentes.

Acerca del autor

JENNIFER O'DONOGHUE

JENNIFER O'DONOGHUE

Directora General

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