¿Qué hay con la participación de las y los alumnos?

el 14 Junio 2017. Publicado en Blog de Mexicanos Primero | Vistas del artículo: 442

Publicado en Animal Político 13|6|2017

Son las 10:00 de la mañana de un día escolar normal. Con previa autorización de la directora, vengo a realizar una actividad con diez niñas y niños de sexto grado de primaria. Cuando llego al aula veo diez caritas sorprendidas por la presencia de “la investigadora” y una vez les explico por qué estoy ahí su expresión cambia y tod@s deciden quedarse y participar.

Es que sin duda les interesa hablar sobre lo que hacen sus maestros y directores y cómo los apoyan para aprender más y mejor. A las 12:00 salgo de ahí, satisfecha de haberlos escuchado; casi todos hablaron y los que no quisieron fueron respetados y participaron en las actividades de activación artística que sugerí. Esto sucedió hace unos meses en cuatro escuelas (una privada y tres públicas) y aunque las experiencias fueron diferentes, la dinámica fue similar en todas.

Estos talleres fueron parte de un estudio titulado “Súper profes y súper directivos. Estudio de percepción estudiantil sobre la caracterización de competencias docentes y directivas en América Latina y el Caribe y sus marcos regulatorios”, realizado por la Red Latinoamericana por la Educación (Reduca) de la cual Mexicanos Primero forma parte. (Se puede consultar el estudio completo aquí).

El objetivo era conocer cómo estudiantes de cuatro países latinoamericanos –Brasil, Chile, Colombia y México- perciben el trabajo de sus docentes y del director o directora de su escuela, y contrastar estas percepciones con los marcos regulatorios expuestos en las leyes educativas de los 14 países que conforman la red.

Fue mucha la información que se obtuvo. Principalmente se pudo ver que a pesar de las diferencias de cada contexto, el discurso de los estudiantes es similar. Ellos buscan “un docente cercano y que genere lazos de confianza, que promueva el uso de metodologías innovadoras y apunte al trabajo y comunicación en equipo, tanto entre los estudiantes, como con su equipo docente, directivos y adultos responsables” (Reduca, 2016).

Lo que quisiera resaltar es lo mucho que los estudiantes quieren y pueden participar. ¿Por qué pensar que no tienen edad suficiente para hablar de los temas que les interesan? Como dije al inicio, después de ver las caras de sorpresa ante mi llegada, todos los estudiantes convocados (diez en cada escuela) decidieron que querían ser parte de la actividad y aunque algunos, por la timidez propia de su carácter, hablaron poco, tod@s participaron de alguna manera y manifestaron estar muy contentos de poder decir lo que opinan y ser escuchados.

Esta no es una cuestión menor. Si consideramos que una educación incluyente supone estar, aprender y participar en la escuela, no podemos seguir dejando atrás esta última dimensión. El estudio de Reduca es un claro ejemplo de que las opiniones expresadas por los jóvenes son producto de su reflexión y de sus experiencias escolares. Tenerlos en cuenta no sólo contribuye a que se sientan parte de su proceso educativo sino que es fundamental para que aprendan a participar, lo cual es necesario para desenvolverse como ciudadanos plenos en una sociedad democrática.

¿Qué pasaría si los diseñadores de políticas públicas tuvieran en cuenta la opinión de niñas, niños y jóvenes no sólo a modo consultivo sino como actores con capacidad de decisión sobre su vida escolar? Todavía no hay evidencia sobre este tipo de prácticas en México, pero es posible prever que los estudiantes se mostrarían involucrados con lo que aprenden (tanto a nivel académico como socioemocional), lo cual puede ser muy poderoso para que quieran permanecer en la escuela y aprender más y mejor. Pero también tendríamos un sistema educativo que realmente podría responder a las necesidades y aspiraciones de aquellos por los que dice trabajar.

Vale la pena intentarlo; vale la pena que los tomadores de decisiones generen perfiles docentes y directivos que tengan en cuenta lo que los estudiantes esperan de ellos, y que la sociedad civil genere conocimiento sobre lo que ellos piensan; vale la pena que la sociedad en su conjunto escuche lo que tienen que decir.

En palabras de un estudiante colombiano: [Un buen docente] “Nos escucha y nos deja opinar”,
 aplica para toda la sociedad; necesitamos saber lo que las niñas, los niños y los jóvenes piensan, sienten y esperan de su proceso educativo y a partir de ahí, debemos permitir que su voz tenga verdadero impacto en las decisiones que los afectan, sólo así lograremos que su participación sea una realidad.

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