Todos a leer para aprender

Escrito por DAVID CALDERÓN M. el 26 Enero 2011. Publicado en Blog de Mexicanos Primero, David Calderón - Blog | Vistas del artículo: 4306

Hoy conviene darnos la palmada de la esperanza y la satisfacción del acuerdo. Y luego a seguirle, porque el camino es largo. Se firmó el Compromiso para el fomento de una cultura de lectura que contribuya a impulsar una Educación de Calidad. Es un acuerdo de colaboración entre las 32 autoridades educativas del país -es decir, la SEP y cada sistema estatal de educación- y el Consejo de la Comunicación. La sustancia del acuerdo es apoyar las estrategias e iniciativas de lectura desde el aula y desde la casa, favorecer las actividades de fomento a la lectura en el ámbito oficial, empresarial y social, la difusión de una campaña en medios electrónicos y carteles urbanos y una meta: uno de cada dos en bueno y excelente en ENLACE para 2012.

¿Por qué es importante leer? Porque en el hecho de poder entender lo que se lee, cada persona puede habitar mejor el mundo en el que le toca vivir. Entender lo que leemos nos da acceso al conocimiento acumulado de las generaciones, nos permite apropiarnos de buenas ideas, historias inspiradoras, instrumentos para mejorar nuestra vida.

Es una excelente noticia que un niño aprenda a leer bien, pues en realidad acaba de adquirir un pase para seguir aprendiendo toda la vida. Apoyado por sus padres y maestros, queda investido con la capacidad de leer para aprender lo que más necesite, lo que prefiera, lo nuevo que vaya apareciendo.

La competencia lectora asegura el derecho a aprender toda la vida, dentro y fuera de la escuela. Por ello es una tarea tan crucial, delicada, irrecusable. Muchas de nuestras graves deficiencias de aprendizaje comienzan porque el sistema educativo se queda patinando en "aprender a leer". Hay toda una serie de maniobras más o menos logísticas que es necesario dominar: enfoque visual, reconocimiento de letras, memoria auditiva, emisión silábica. Pero de ahí, de ese andamio debe partirse para ir esculpiendo la verdadera lectura, es decir, "leer para aprender".

Cuando la lectura instrumental ya se domina, contamos con una herramienta formidable para seguir aprendiendo por nuestra cuenta. Por eso, con gran sabiduría las escuelas activas del siglo XIX se proponían la meta de "enseñar a leer y contar". Y en efecto, está mucho mejor empleado el tiempo cuando se desarrolla la habilidad de leer que cuando se atiborra a los niños de nociones. Una educación enciclopédica, de enormes volúmenes de contenido, favorece niños-bodega: los paquetes de información se amontonan, se mezclan, se empolvan; cuando llega la saturación, se desechan sin mucha conciencia de estar perdiendo algo (a ver, dígame rápido: ¿qué elemento sigue en la tabla periódica al neón?).

Una educación centrada en el aprendizaje favorece el desarrollo avanzado de la competencia lectora: la mente ya no funciona como bodega sino como el laboratorio de una fuerza de tarea. Para cumplir con una misión de la cual lo más probable es que no tengamos antecedente ni regla a qué atenernos, echamos mano de mapas, teorías y armas que nos permitan salir a campo con variedad, flexibilidad y contundencia.

Los estudios en todo el mundo demuestran que hay un relación muy estrecha entre leer bien y alcanzar buenos niveles de competencias matemáticas, el pensamiento crítico y la resolución de problemas. Y lo mejor es que la competencia lectora no se impone, se hace atractiva por contagio. Por ello, el compromiso de ayer es sobresaliente, porque hay una tarea específica a realizar por parte de los padres de familia: leer veinte minutos diarios con sus hijos.

¿Eso cambio algo? Dramáticamente. Los niños pequeños cuyos padres les leyeron, típicamente completan dos años más de escolaridad que sus pares que no tuvieron esa oportunidad, ya después de haber controlado todos los factores de género, ingreso familiar e incluso escolaridad de los propios padres. Imagínese: ni siquiera es necesario haber completado el ciclo escolar que nuestros hijos cursen: leer interactivamente entre padres e hijos tiene una potencia de gozo y de aprendizaje que resuena para toda la vida en positivo.

¿Qué cambia si una persona lee más y entiende lo que lee? Tiene una vida más saludable y satisfactoria, aprovecha las oportunidades de mejores empleos y mejores ingresos, puede ser un ciudadano más exigente de sus derechos; finalmente, tiene a la mano una fuente interminable de disfrute, compañía y comunicación con los demás.

Así que hoy la invitación es a tomar en serio ese compromiso. Es bueno y justo exigir a los gobiernos mejores resultados educativos. Lo que sería una lamentable contradicción es que no estemos dispuestos a hacer nuestra parte. Si leemos juntos ayudará a su hija o hijo a lograr mejores resultados en la escuela; les permitirá que la o lo conozcan mejor y usted a ellos: platicar de lo que entendimos, de lo que imaginamos y recordamos es una forma de comunicarnos mejor como familia Inténtelo. Tómese veinte minutos y apoye un mejor futuro para ellos.

Acerca del autor

DAVID CALDERÓN MARTÍN DEL CAMPO

DAVID CALDERÓN M.

Soy Cofundador y Presidente Ejecutivo de Mexicanos Primero.
Conoce mi trayectoria.

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