La desafiante labor del personal directivo escolar frente a la recuperación de las comunidades escolares

"Las y los directores enfrentan el gran reto de reconstruir las relaciones de aprendizaje dentro de la comunidad escolar y es crucial conocer sus experiencias para la búsqueda de soluciones"
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Gabriela Anzo
15/12/2020

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El 8 de diciembre, el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció que en enero de 2021 las escuelas que se encuentren en los estados en semáforo amarillo y verde podrán voluntariamente regresar a algún tipo de actividades presenciales1. Frente a este nuevo panorama, los retos que enfrentarán los y las directoras escolares para garantizar un retorno gradual de todas las niñas, niños y jóvenes (NNJ) a las aulas será mayúsculo.

Habrá estudiantes que seguirán “aprendiendo desde casa”, mientras otros irán a la escuela de manera escalonada y otros en jornadas completas. El 2021 será un año en el que las escuelas enfrentarán una diversidad de situaciones para recuperar la vida de sus comunidades y el papel del personal directivo será crucial para la efectiva gestión escolar, pedagógica y de inclusión. Es necesario evidenciar con mayor ahínco el trabajo que el personal directivo escolar ha desarrollado para responder a los retos que han surgido por la contingencia sanitaria.

No será fácil remontar los obstáculos que enfrentan. Recientemente, la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) publicó su reporte sobre las experiencias de las comunidades educativas durante la contingencia sanitaria por COVID-192, en el cual participaron más de 15,000 directivos, 71,000 docentes, 72,000 familias y 34,000 estudiantes de todo el país. Aunque sin representatividad probabílistica el reporte nos da un atisbo de las condiciones de los directores escolares en materia del acompañamiento técnico que reciben, la comunicación y trabajo con el equipo docente, el trabajo administrativo y las condiciones económicas y de salud en las que se desenvuelven.

El reporte muestra que las y los directores recibieron información para acceder a contenidos, pero no para generar nuevas dinámicas de aprendizaje. El 72% señaló que recibieron sugerencias para utilizar la estrategia de Aprende en Casa I, acceso a plataformas virtuales (65%) y cursos para la educación a distancia (51.1%) y sólo el 20% recibió planes de trabajo ajustados, cuadernillos de trabajo (25.3%) y guías o manuales para la educación a distancia (28.3%). Tal vez por esa esa razón subrayaron la necesidad de recibir formación y capacitación en el diseño de materiales electrónicos para la educación a distancia (48.2%) y en la planeación de clases a distancia (45.1%).

Aunque la mayoría de las y los directores dieron continuidad a sus actividades de planeación y seguimiento escolar, un número importante señaló no haber podido comunicarse con algún docente. Las mayores proporciones fueron en preescolares indígenas (7.4%), primarias indígenas (10.1%), y secundarias generales (16.6%) y técnicas (13%).

El tiempo dedicado a sus funciones directivas también se vio afectado tras el cierre de las escuelas. El 84.4% señaló destinar mayor tiempo al seguimiento a las actividades de sus docentes, 81.2% al apoyo a docentes en sus labores, 81.1% a coordinar el trabajo colegiado, 80.1% a comunicarse con madres y padres de familia, 78% a atender demandas de la autoridad educativa, 76.2% a tareas administrativas, y 42.3% a comunicarse con autoridades locales.

Señalaron una sobrecarga de trabajo administrativo y en la extensión de sus horarios de trabajo. Entre los principales problemas que atendieron destaca el aumento en la atención personalizada de estudiantes y autoridades educativas, la actitud desafiante o poco comprometida de integrantes de sus equipos, falta de conectividad y de dispositivos tecnológicos, falta de habilidades para el manejo de las tecnologías de la comunicación, insuficiencia de personal para atender las demandas de estudiantes, familias y autoridades educativas, y el escaso involucramiento de las familias por razones como la falta de dispositivos tecnológicos para comunicarse, necesidad de trabajar y falta de conocimientos para apoyar a sus hijas e hijos en las actividades escolares.

Además, el esfuerzo por mantener la comunicación con su cuerpo docente, así como con estudiantes y familias ha tocado sus bolsillos. Las y los directores reportaron que gastaron más en telefonía (69.3%), servicios de electricidad (68.5%), servicios de internet (66.4%), compra o reparación de equipos electrónicos (61.8%), impresiones (47.7%), suscripciones a plataformas en línea (41.5%), fotocopias (38.1%), material didáctico (26.3%) y capacitación (20.4%).

Las y los directores enfrentan el gran reto de reconstruir las relaciones de aprendizaje dentro de la comunidad escolar. El reporte de Mejoredu plantea la necesidad de contar con una estrategia nacional intersectorial de mediano plazo de apoyo y acompañamiento a las escuelas con objeto de garantizar la permanencia, la recuperación de los ambientes de aprendizajes y el bienestar de las comunidades escolares.

No es tiempo de polarizar, sino de unir esfuerzos. Desde la sociedad civil contribuimos a la búsqueda de soluciones para garantizar los derechos de las NNJ. Por eso, estamos impulsando una encuesta dirigida exclusivamente al personal directivo escolar en 15 países de América Latina. Conocer sus experiencias en el momento actual es crucial. Invitamos a las y los directores escolares de educación básica a participar de la encuesta para recoger sus recomendaciones y propuestas. Su voz es fundamental para identificar aprendizajes y acciones efectivas para el fortalecimiento del liderazgo escolar de toda Latinoamérica.

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