Aprender en casa, un reto para todas y todos

"Cerramos la primera semana del programa Aprende en Casa II y la realidad ya nos rebasa. Los más afectados son niñas, niños y jóvenes que viven en lugares de marginación y pobreza, donde la tecnología no llega; las y los estudiantes indígenas y quienes tienen una discapacidad, porque la televisión no les dará las herramientas que requieren para ejercer su derecho a aprender"
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Luz Romano
28/08/2020

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La pandemia ha puesto en jaque al sistema educativo mexicano, es una dura prueba para todos pero especialmente para niñas, niños y jóvenes (NNJ) en situación de marginación y pobreza que intentan ejercer su derecho a aprender en condiciones muy complicadas o imposibles, poniendo en peligro su permanencia en la escuela.

Estamos cerrando la primera semana del programa Aprende en Casa II y la realidad ya nos rebasa. Las complicaciones se dan en el hogar, el sitio donde desde el inicio de la pandemia millones de alumnos estudian.

Los hijos de Vanesa, por ejemplo, iniciaron clases en quinto y sexto de primaria, y tercero de secundaria con un televisor y un viejo teléfono celular en el que los tres mantienen relación con sus profesores, atienden clases y reciben y mandan tareas. La semana ha sido un caos porque en la transmisión televisiva inevitablemente se cruzan los horarios de los tres grados y entonces aprende uno o aprende el otro. No cuentan con computadora para el aprendizaje en línea.

La solución más lógica sería comprar otro televisor y una computadora, pero no cuentan con recursos; los ingresos familiares, como cientos de miles en el país, han sufrido graves recortes a causa de la crisis económica generada por la pandemia.

Aún así, esta familia busca obtener un préstamo para comprar una computadora que permita a sus hijos seguir adelante y concluir, dicen, al menos la secundaria para no repetir el patrón de sus padres que abandonaron la escuela antes de terminar la educación básica obligatoria. El pronóstico es desalentador porque el mayor de sus hijos quien acaba de cumplir 14 años ya está más interesado en buscar un trabajo y ganar dinero que en estudiar.

Este es el caso de una familia urbana de escasos recursos que al menos cuenta con servicios de internet; esta familia, pese a la dificultad tan grave que viven, no está en la peor situación.

Frente a las escuelas cerradas quienes resultan más afectados son NNJ en zonas de alta y muy alta marginación, donde la tecnología no llega, a esto se suman las y los estudiantes de educación indígena a quienes la televisión no les ofrecerá clases en su lengua materna y las niñas y niños con discapacidad que necesitan más que programas para padres y madres o una pantalla para poder ejercer su derecho a aprender.

Mientras más hijos en edad escolar son mayores retos en casa. Maestras y maestros con quienes tenemos contacto nos explican que las familias que tienen más de dos hijos estudiando a distancia tienden a favorecer a los mayores para que se conecten y aprovechen los espacios de aprendizaje y dejan de lado a los menores, principalmente a los de preescolar, porque piensan que entre más pequeños más fácil será en el futuro “emparejarse”. Sin embargo, la evidencia demuestra que esos primeros años son clave y que en preescolar es donde pueden detectarse y atender las barreras para el aprendizaje que en el futuro serán más difíciles de cerrar.

El abandono escolar es un problema que no es nuevo y que se agravará por el encierro, la falta de contacto entre estudiantes y maestros, la falta de motivación y muchos otros factores que enfrentamos con el aprendizaje a distancia. Tenemos datos que nos dicen que antes de la pandemia, de cada 100 niños nacidos en México sólo 31 ingresan a primero de preescolar, de los 100 que llegan a primero de primaria sólo 84 llegan a secundaria, 63 a preparatoria y 17 a la universidad.

Esta semana, alrededor de 25 millones de NNJ debieron iniciar su ciclo escolar en educación básica. El reto para la autoridad es que las y los estudiantes logren conectarse, reciban guías, las entiendan, establezcan contacto directo con sus maestras y maestros para juntos lograr un verdadero aprendizaje y no abandonen la escuela. El reto para las y los maestros es acompañar, guiar y motivar a sus estudiantes, procurando el seguimiento individual para detectar sus necesidades y riesgo de abandono. El reto para las familias es apoyar a las NNJ en edad escolar en sus hogares para que cuenten con el apoyo y herramientas necesarias para aprender en casa. El reto para la sociedad, para cada una de nosotras y nosotros, es evitar que exista algo más importante en este momento que el aprendizaje o peor aun, ignorar el riesgo de que millones de estudiantes abandonen sus estudios o se vean forzados a hacerlo por su situación de vulnerabilidad.

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