Desafíos y fortalezas en la Educación Indígena

 Ricardo Enrique Cetina Flores

 Yucatán

 29/05/2024

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El presente artículo refiere a una visión personal de los desafíos y oportunidades de la educación indígena que cada día parece perder sentido, principalmente en la manera en que se implementa. La educación indígena no tiene cambios sustanciales, ni apoyo político, económico, legislativo o gubernamental, y en muchos casos, las políticas públicas implementadas son una simulación.

Hoy en día encontramos muchas fortalezas en la educación indígena; en primer lugar se desarrolla la creatividad e innovación docente en las comunidades y las escuelas a través de diferentes proyectos escolares que no están surgiendo de los libros de textos sino del contexto comunitario, y gracias a esto, los maestros y maestras están realizando materiales pertinentes por cuenta propia.

No en su totalidad, pero algunos directivos y supervisores están asumiendo su rol de acompañamiento y seguimiento de los proyectos escolares que se implementan en las escuelas, y por otra parte, muchas familias participan directamente en los aprendizajes de sus hijos a través de las actividades escolares y cuando se les requiere su apoyo en entrevistas, trabajo del campo, actividades cotidianas, narraciones, asuntos culturales, por mencionar algunas.

Sin embargo, para poder consolidar el subsistema también es importante hablar de los retos que enfrentamos: en primer lugar, la pérdida gradual de las lenguas originarias, tal como está sucediendo en la península de Yucatán; también falta apoyo a las comunidades originarias y valorar sus saberes como proveedoras de los aprendizajes que requieren las alumnas y alumnos para su pleno desarrollo contextual; todavía no se logra la formación docente desde la identidad originaria y hay muy pocos materiales físicos y digitales en lenguas originarias diseñados por hablantes nativos. Y sobre todo, faltan políticas públicas que permitan a las escuelas indígenas apoyar el desarrollo socioeconómico, socio afectivo, emocional y psicológico de las niñas y niños originarios. 

En cuanto a la pérdida gradual de las lenguas originarias, así como la formación docente con identidad originaria, es importante que la Secretaría de Educación Pública y las secretarías estatales retomen esos procesos desde la perspectiva innovadora y creativa, cuidando y dando seguimiento a las escuelas para que desde la parte inicial de la alfabetización -primera infancia, preescolar y primaria-, sea completamente en su lengua original y se vaya introduciendo el segundo idioma de manera gradual. Pero para que esto se dé es necesario que las y los docentes estén convencidos de la fortaleza que les da a las y los estudiantes ser alfabetizados en sus propias lenguas.

La Nueva Escuela Mexicana, aunque sí propone la implementación de los proyectos comunitarios, estos quedan muy cortos o pobres, por lo que para su implementación los docentes se han visto en la necesidad de rediseñarlos, complementarlos y ampliarlos. En la mayoría de los casos, las y los docentes están diseñando sus propios proyectos escolares que surgen desde su entorno con todo y la creación de materiales para su fortalecimiento; por eso, es importante que los gobiernos reconozcan ese esfuerzo de los docentes a través de reconocimiento y apoyo económico.

Para finalizar este texto, hay que ver los avances que se han hecho principalmente por la voluntad y vocación de las y los docentes, pero aún es necesario que los gobiernos apoyen realmente a una educación indígena que fortalezca el desarrollo de las mismas comunidades, que haya espacios de alimentación para los niños y niñas, que se amplíen los horarios de atención al alumnado, que se motive a docentes, autores y creadores originarios con apoyos económicos, becas o materiales o programas para que puedan producir libros, audiovisuales, videos, películas, materiales interactivos y digitales en lenguas originarias, implementar incentivos económicos y en especie a los maestros que se arraigan en las comunidades, así como a los que están fomentando el desarrollo, difusión y fortalecimientos de las lenguas originarias; además, que implementen un programa de artes originarias a través de la pintura, música, danza y escritura en las culturas originarias.

Son temas amplios y complejos pero considero importante presentar los desafíos y fortalezas que estamos viviendo en la educación indígena para que gobiernos y sociedad sean conscientes de su importancia en la inclusión de todas las niñas, niños y jóvenes en México.   

Ricardo Enrique Cetina Flores

Yucatán


Labora en Educación Indígena desde hace 32 años; durante 23 años fue docente frente agrupo en escuelas multigrado 1 un año como director sin grupo y el resto de los años hasta la actualidad se desempeña como Supervisor Escolar en la zona de Chichimila, Yucatán. Inició su labor en 1991, en el 2012 fue nombrado jefe del departamento de Servicios Educativos de la Dirección de Educación Indígena. En el año 2017 se hizo acreedor del premio ABC de Mexicanos Primero y en el 2020 recibió el reconocimiento” Pánfilo Novelo Martin” que otorga el Congreso del Estado de Yucatán a docentes destacados en la cultura Maya. En el año 2020 organizó, con el apoyo de varios docentes, la elaboración de un cuadernillo para continuar con la enseñanza de los niños a distancia ya que las comunidades carecían de señal del celular e internet, estos con el apoyo económico de la sociedad civil beneficiando a más de 5 mil alumnos de la región. Actualmente se sigue desempeñando como supervisor y participa activamente en el proyecto “Sparks global network”, en Salzburg Global Center for Education Transformation, un proyecto de investigación.

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