Una visita del futuro: robótica, ciencia y el poder infinito de las niñas

 César Javier Aguilar Rodríguez

 Premio ABC 2022 /Tamaulipas

 13 de Febrero del 2026

#Tamaulipas #Docente #Primaria #STEM #Niñas #Ciencia 

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Hay días que parecen comunes… hasta que algo extraordinario sucede.
Así fue en la Escuela Primaria “Enrique C. Rébsamen”, en Ciudad Victoria, Tamaulipas, cuando la ciencia dejó de ser un tema de libros y se convirtió en una experiencia real, viva y emocionante. Ese día, el aire se llenó de curiosidad, de asombro y de una pregunta que se reflejaba en cada mirada infantil: “¿De verdad esto es posible?”

Desde temprano se sentía una energía diferente. No era solo emoción… era expectativa. Los pasillos comenzaron a llenarse de murmullos, de ojos brillantes, de sonrisas que no cabían en el rostro. Algo grande estaba por llegar. Algo que parecía sacado de una película… pero que estaba a punto de suceder frente a todas y todos.
Y entonces apareció.

El robot Chabot llegó a nuestra escuela acompañado de algo que nos dejó sin palabras: sus perros robots. Se movían con precisión, con inteligencia, con una seguridad que parecía imposible. Caminaban, giraban, respondían. No eran juguetes. No eran imaginación. Eran tecnología real, ahí a unos metros de las manos pequeñas que los miraban con admiración.

Por un instante, el tiempo se detuvo.
Las niñas y los niños se acercaron como quien se asoma a una ventana hacia el mañana. Pero fueron ellas quienes, en silencio, comenzaron a vivir algo aún más profundo: una revelación. En sus ojos no solo había sorpresa, había algo que se encendía por dentro, como una chispa invisible que despierta de pronto y no vuelve a apagarse.

Porque en ese momento, sin decirlo en voz alta, muchas entendieron algo que cambiaría sus vidas:
Ellas no solo pueden estar ahí, tienen que estarlo.
Mientras el robot se movía, mientras los perros robots demostraron sus capacidades, la ciencia dejó de sentirse lejana. La robótica dejó de parecer imposible. Y el futuro —ese futuro que siempre nos dicen que “algún día llegará”— se plantó frente a nosotros con una certeza clara:
El futuro no está lejos. El futuro es hoy.

En medio de esa experiencia, se escuchaban preguntas que nacían desde la emoción y no desde la obligación:
—“¿Quién lo programó?”
—“¿Cómo aprende?”
—“¿Yo puedo hacer uno?”
—“¿Se puede crear un robot para ayudar a las personas?”

Y fue ahí donde ocurrió lo más hermoso: No solo aprendieron…soñaron.

Soñaron con construir, con inventar, con descubrir. Soñaron con un mundo en el que no solo se consume tecnología, sino que se crea. Un mundo donde la imaginación no se queda en la mente, sino que se convierte en proyectos, en soluciones, en oportunidades.

Pero en especial, ese día nuestras niñas se llevaron algo más grande que una demostración de robótica. Se llevaron un mensaje silencioso, pero poderoso: no nacieron para quedarse al margen del cambio, nacieron para liderarlo; porque durante muchos años, muchas niñas crecieron escuchando que su futuro debe caber en un molde pequeño, que sus opciones son limitadas, que su destino puede ser únicamente uno.

Y aunque ser ama de casa o ser maestra es digno y valioso, ninguna niña merece crecer creyendo que ese es su único camino. Ese día, frente al robot Chabot, muchas niñas comprendieron que también pueden ser ingenieras, científicas, programadoras, desarrolladoras de tecnología, expertas en robótica, investigadoras, médicas, innovadoras, líderes en carreras STEM. 

Y entonces esa frase se volvió verdad, se volvió latente, se volvió convicción dentro del corazón de nuestra escuela: “Cuando una niña se siente capaz, nace una mujer que transforma la realidad.” Pero la magia no se quedó solo en ellas; los niños también vivieron la experiencia con la misma emoción. Ellos también entendieron que el mundo está cambiando rápido, que la innovación no es un lujo, es una necesidad, y que ellos también pueden ser parte de ese movimiento que transforma comunidades.

Aprendieron que la tecnología no es cosa de unos cuantos, que la ciencia no es un privilegio, que la robótica no es un sueño lejano; aprendieron que pueden crear, construir, imaginar y aportar. Que pueden trabajar en equipo, resolver problemas y pensar en grande. Que el conocimiento no solo sirve para aprobar un examen, sino para mejorar la vida.

Y sin darnos cuenta, en ese momento se estaba formando algo que vale oro: una generación que cree en sí misma. Porque eso es lo que pasa cuando la educación se vuelve humana, cercana y significativa: los estudiantes dejan de sentirse espectadores del mundo y se convierten en protagonistas.

Y quizás, dentro de algunos años, cuando una joven decida estudiar ingeniería, robótica, programación o medicina, recordará ese día; recordará que en su escuela, alguien le mostró que sí era posible, que sí podía, que sí pertenecía a ese mundo. Porque a veces, basta una sola experiencia para cambiar una vida. Y nosotros lo vimos con claridad: cuando una niña se siente capaz, nace una mujer que transforma realidades. Y hoy, en nuestra escuela, el futuro no solo llegó, el futuro despertó. 

César Javier Aguilar Rodríguez

 Premio ABC 2022 /Tamaulipas

Es licenciado en Educación Básica y en Educación Primaria, además de Técnico en Puericultura, lo que le otorga un perfil multidisciplinario y una comprensión profunda de las necesidades educativas de las niñas y los niños en las distintas etapas de su desarrollo. También es reconocido como Educador certificado en Google Workspace for Education. A lo largo de su carrera, ha complementado su formación con una variedad de diplomados, cursos y capacitaciones que abarcan aspectos clave de la enseñanza moderna. Entre ellos, el programa "Profes en Red", que lo conectó con docentes de toda Latinoamérica, y su formación en el marco instruccional "STEM". Conferencista en instituciones como el Tecnológico de Monterrey, la Universidad Pedagógica Nacional y diversas Escuelas Normales. Con 12 años de servicio ha sido galardonado con el Premio ABC 2022 de Mexicanos Primero, el premio a las mejores prácticas educativas durante la pandemia por parte de la USICAMM. Además, su proyecto fue destacado en la iniciativa "Somos el Cambio", un programa que celebra las mejores propuestas educativas en México. Actualmente, se desempeña como maestro frente a grupo en la Escuela Primaria Enrique C. Rébsamen. Su carrera y logros reflejan su dedicación al fortalecimiento del sistema educativo y su firme compromiso con el futuro de las nuevas generaciones, actualmente autor de uno de los capítulos del Libro "Educación democrática una perspectiva dese México".

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